Los psicólogos obligan a mirar atrás a uno para conocer el porqué de sus actos, no es que yo haya caído en las redes de un psicólogo, son cosas que te cuenta alguien o simplemente ves en las películas. Hay mucha lógica en ello, ya que si pensamos en la de veces que nos habrán hecho daño a nuestro pobre y humilde corazón desde que teníamos 0 años, todo cobra sentido. Es por ello que actuamos de determinada manera respecto la familia, amor, amistad, etc. nos echan en cara una y otra vez que porque somos así o asá. ¿Por qué no nos dejamos todos en paz? O sea, yo a ustedes y ustedes a mí. Hoy tengo ganas de mirarte a la cara, mañana tengo ganas de no mirar a nadie, pasado tendré ganas de decir gilipolleces una detrás de otra, ya está, no me juzgues por ello, no me juzgues por querer ser como quiera ser.
La forma que adoptamos a través de las experiencias en nuestro modo de actuar es una manera de demostrarnos a nosotros mismos lo rencorosos que somos en realidad, ya que de alguna forma para bien o para mal, nos quitamos y ponemos más escudos o paredes a nuestro alrededor a medida que pasa la vida.
¿Algún día nos cansaremos de pensar? Darle tantas vueltas a los asuntos no es bueno para la salud, ni mental, ni física: mentalmente nos volvemos locos, y físicamente... cada uno tiene sus manías, yo me rebiento los granos cuando estoy muy pensativa (qué asco doy). Hablando del asco que doy últimamente, ¿estaré de nuevo en la pubertad? No entiendo muchas de las cosas que me están pasando en mi cuerpo y que no puedo controlar. ¿realmente hay algo que podamos controlar? Me está costando mucho pensar algo que pueda controlar, no creo que podamos controlar la vida, por mucho que las frasecitas bonitas que diga la gente nos diga que sí, yo pienso que no. La muerte domina la vida y la vida se ríe de la muerte, no podemos controlar la vida, ni la muerte, ni el dinero, ni a los hijos, ni a las mascotas, ni el trabajo... Estoy valorando el control de una forma específica, no general, o sea pensando en profundidad. No controlo mis pies cuando se duermen, o mi barriga cuando hace ruido, no controlo mi cerebro cuando sólo quiere que llore... En todo hay otros factores entrantes que hacen que te des cuenta de la complejidad de todo, por ejemplo, el ordenador va por electricidad que yo no controlo, la electricidad la controlan las facturas que se pagan. (...)
miércoles, 6 de marzo de 2013
martes, 5 de marzo de 2013
Para concurso (Revisited)
Esta calentito.
Llevo tiempo viniendo aquí. Si haría un esfuerzo muy grande recordaría el
primer día, pero no tengo ganas de pagarle horas extras a mis neuronas.
Es invierno, y no se si existirá una explicación anatómica para esto, pero
me parece que una válvula en la vejiga se debe aflojar. Uno no para de sentir
ese cosquilleo interno que provoca que visitemos los sanitarios con una
frecuencia inaudita.
Vengo aquí, porque me echaron del otro, no por mal comportamiento, sino por
la situación actual del país. Decidieron chapar el gimnasio que solo tenía
aparatos para unificar a toda su sociedad en el que cuenta con piscina a pocos
metros del anterior. Pagamos más, pero muy poco, y echar unas brazadas de vez
en cuando se agradece.
Por suerte o por desgracia, como siempre pasan todas las cosas, me vino
bien. Me lesioné la espalda y para soportar el dolor del pinzamiento, pero
sobre todo, para el sufrimiento de los infinitos y laberínticos turnos médicos que
hay que esperar para acceder al verdadero dictamen.
Son dos años los que pasan desde el mal gesto hasta su verdadero
diagnóstico: hernia discal L4 / L5 (la L es de lumbar y el número la altura a
la que se encuentra). En ese tiempo conocí a un montón de profesionales, unos
muy duchos, otros muy “Duce” y algunos que se tendrían que considerar dichosos
de que les sigan pagando por su inutilidad.
Así que en nadar encontré un lugar donde puedo caminar sin notar el peso de
mi ser, el peso de mi carga, el peso de mi consciencia. Allí soy el más veloz
de los usuarios, que de media son sexagenarios.
Más tarde descubriría que de la
misma manera que actúa la moto lo hace la natación, de psicólogo. Ese estado de
soledad que no podes aniquilar con auriculares, hace que te replantees mil
cosas, y que no se te pase por la sesera la idea para un libro, para ese libro
o ese cuento que hace tiempo quieres editar, porque o saldrás corriendo hacia
el vestuario en busca de tu móvil para teclear en un “bloc de notas” (cosa que
acarrea dos inconvenientes, que tengas los dedos mojados y el teléfono sea
táctil, y el riesgo de resbalo y fractura expuesta), o estarás repitiendo la
idea hasta terminar el ejercicio para que en la ducha veas el micropene del
vecino y se te olvide. O sea que mejor no pensar en esos minutos en un best
seller.
Mi padre decía que a él no lo encerremos en el loquero a menos de que
empiece una conversación o relato, se vaya por las ramas y no sepa volver a la
idea principal, esa máxima la robe para mí.
En una de las tantas sesiones de rehabilitación, pre-operatoria y post
traumática (porque más tarde me dirían que en ellas me lesionaron más), el
fisioterapeuta, un señor robusto de 109 kilos que se apoyaba en mi gemelo con
su pecho y llevaba mi rodilla hasta el mentón petándome por completo el disco,
me dijo que la columna era un porcentaje altísimo de agua y vitamina C, para
eso me recomendó ejercicios matinales (que pocas veces hice), 2 litros de agua al día y
Redoxón o cualquier complejo vitamínico donde predomine la C.
La suma de los factores altera el sistema. Al menos el mío. El frío y esa
cantidad de líquido elemento hacen que mis estadísticas se incrementen de
manera brutal en la productividad de mis riñones.
Son las 3 de tarde de un viernes gris. La piscina tiene un carril por barba
o viceversa. Somos 4. Me estoy meando.
Nunca de mi periodo consciente he orinado en un recinto acuoso de pública
utilización y cerrado. Con esto quiero decir que a veces, muy pocas, lo he
hecho en el mar o río.
Recuerdo la semana que nació mi hermana fue un desmadre, con la gente yendo
y viniendo a la maternidad yo campaba a mis anchas disfrutando de los últimos
días de miembro prioritario de la familia, al festín estaban invitados mis dos
grandes amigos de la infancia Pachi y Ramiro. Esparcimos todos los juguetes por
toda la gran superficie de la casa, cambiábamos de temas y argumentos como uno
ahora pasa videos en Youtube, pasábamos de He-Man a los autitos de ahí a los
Tentes previo pit-stop por la chocolatada, subimos a la terraza y nos metimos
en la pileta sin la ropa adecuada, salpicamos todo, saltamos todo el tiempo
burlándonos de la prohibición existente en esa materia. Y meamos, o eso fue lo
que les dije porque creo que no me anime. Desde entonces que soy riguroso.
Como forzar algo que no sale natural?. Voy y vuelvo casi sin respirar entre
brazadas, y el pinchazo a la altura del vientre aumenta, no puedo aguantar esta
tortura. Que hago? Salgo? Si me enfrío puede darme uno de esos espasmos que
generan temblores, y ellos repercuten en mi reciente intervención quirúrgica.
Meo?
Voy hasta una punta, la más oscura,
pero no hay huevos. Recorro otra vez el largo, en sentido opuesto, a ver si
cerca de los tubos que emanan el agua (en este caso, caliente) mi esfínter
uretral me da rienda suelta. Pero mi cabeza es más potente, recuerda leyendas
sobre colorantes para este tipo de acciones que deschavan al ejecutor. Yo no
quiero que me señalen con el dedo y me tenga que mudar de barrio en busca de
otro gimnasio municipal tan económico, pero me hago pis.
Me vienen imágenes de los días de “padres y bebes” que organizan en este
establecimiento, y de lo turbia que esta el agua, del asco que me da pensar que
los niños no saben utilizar el freno, de que ninguno de los que esta dentro del
cuadrilátero pasa revisión médica, que los padres igual vienen de follar como energúmenos,
y para ser “ecológicos” y no malgastar la ni corriente eléctrica ni los metros
cúbicos indicados en la factura de AGBAR, vienen todo sudados, llenos de
segregaciones y fluidos corporales a asearse, no les importa que una formadora
se les acerque para que corregir la postura de las manos en la nuca del
primogénito, ellos ahorran y se limpian en esta agua.
Por qué yo no? Apretó con ganas, con revancha, con rabia y aun así ni gota.
Cuando me relajo, ya van 20 idas y 19 vueltas de 25 metros cada una. Ya
estoy entregado, romperé todas mis convicciones y honores, mearé, ya lo tengo
amasado, en la punta, solo hace falta el disparo de salida.
Termina siendo en la zona oscura, alejada del socorrista, donde el ocre
menos se distinga, pero quizás me pillen por el calor. Sin parar de excretar
hago un poco de crol, llego a la parte más cálida, miro hacia abajo no se
sospecha nada, nadie me mira, respiro profundamente y no se percibe ese aroma
tan varonil. Mi miembro no deja de expulsar, empiezo a asustarme, voy caminando, practicando un poco de torsión
espinal hasta el medio, me hago el disimulado y el chicato apuntando mi vista
hacia el reloj de pared que marca las 3 y cuarto. Debajo palpo con los pies una
rejilla bastante grande, es un buen lugar para hacer unos estiramientos
mientras acabo el acto. Será justo aquí abajo donde se encuentren las
colecciones más variopintas de vellos púbicos y cabellos del barrio? Quien y
que día harán el mantenimiento? Lo comentaran a la hora del café?
El tema es que parece viernes a la madrugada cuando sales de copas por el
Raval y te arrimas a un árbol para mear, divisas las luces azules girando de
los “malos” y tu churra no te obedece, está tan borracha como tu, y no quiere
que la presionen.¡Dejarme vomitar en paz!- debe decir.
La aguja larga se posa sobre el 5. Puedo hacer un manual con todas las
elongaciones que hice. Creo que esta parando. Me podré ir. Ya no quiero hacer
espalda, no quiero volver a sumergir la cabeza.
Le apunto al ángulo más cercano a la puerta del
vestuario, allí no hay escalerita, solo se encuentra el aparato hidráulico que
ayuda a los discapacitados a meterse. Cojo carrerilla, calculo donde poner los
brazos y como efectuar el movimiento para emerger de la mejor manera. Toco el
azulejo y cuando voy a tomar impulso, diviso un enorme sorete atrapado en el
artilugio mecánico, entre la sillita y el mástil. Me voy triste conmigo mismo, soy un corrupto,
pero siempre hay uno más grande
jueves, 28 de febrero de 2013
beast of burden
Hoy no estoy de humor, estoy cansado.
Luego de una década de impecable servicio, me siento despreciado,
infravalorado y aburrido, con tanta vitalidad como los añorados trapos de piso.
Muchos podrán decir, como todo el mundo hace, no te podes quejar, o no esta
el horno para bollos, pero mi alma, el engrudo ese que recorre tanto mus venas,
como mi células grises, como el motor de todo este aparato no entiende de
crisis, se resiste en aceptar las cartas de esta ronda, puede que todo sea una
gran coincidencia, un gran aro por el que tengo que pasar, pero para acompañar
a esta última metáfora, me siento gordo.
Son tantas las personas que se llenan sus bocas de lo bien que hago tal, o
lo correcto que soy utilizando cual, son tantas las personas que me apoyan
incondicionalmente, pero algo ya pasó. Algo que quedó en pretérito ya no tiene
arreglo, como los lindos puntos que luzco por la retaguardia, con el mismo
motivo, como si de una representación carnal de lo que me pasa laboralmente
habláramos.
Y te pagan curso de aquello, y no te vayas, y te mantengo este arreglo y te
doy entradas para tal partido, y nos desprecies este refugio que te doy ahora
cuando la piedras que caen son las más afiladas, y tantas y que me sobrepasa el
tema.
Esto se tendría que haber acabado en tiempo y forma, en su momento, aquella
vez, cuando por razones de fuerza mayor asumí un cargo por el que NUNCA me
pagaron, y luego de terminar con aquel título que me reconocía lo que soy,
tendría que haber tenido los huevos de hablar más alto, como ahora hablo, para
decir, no señores, este no es mi precio, mi valor es este.
Pero todo eso quedo en las cloacas después de que pasará la tormenta. Ahora
que las canas ya cuadran con la edad, ahora que no se le ven los dientes al
lobo sino que se le nota la panza bien hinchada de haberse lastrado a millones,
ahora, es cuando ya fue. Ya fui.
Será que se me cruzaron los astros porque uno a veces se proyecta según lo
que le dicen, y sigue creyendo.
Hoy era el día D, el día de hablarme, de decirme: esto es lo tuyo. O chau.
Hoy era el día de la ruptura del binomio, el corte de este pesado grillete
con el que cargo hace tantos años. Hoy.
Y es justamente esta jornada en la que me encuentro la que me ha hecho
decir un par de cosas más, a quien tenía que ser, alto, como mi moral, como mi
frente.
No me he dormido, he ido haciendo cosas, he disfrutado de la tranquilidad
de estos 3 meses, tranquilidad económica
no mental, a veces influye a veces no. A veces van de la mano, y otras,
no.
Este tiempo de amoblamiento de cabeza, de masaje en la espalda y un poco de
agua en la esquina del cuadrilátero, hacen que el próximo round sea también
soportable, como siempre (y sino que?).
Todo ira como tiene que ir, nada más que a mi se me viene cargando con un
peso al que decidí “darle” la espalda,
no soy tu “beast of burden”, no vas acabar conmigo, ya veras, saldré
airoso como siempre, con la lección bien aprendida por que no hay cosa que
valore más que mi potestad, mi libertad y mi vida, nadie se va a meter en ese
terreno. Además quiero un poquito de ese futuro, lo quiero ya, traémelo quiero
tocarle la cabecita con las mismas ganas que a mis futuros hijos, quiero
respirar ese aire que entra por el balcón que aun no disfruto, o ese césped, o
esos sitios que aún no pisé.
Quizas el orden de lo escrito no es lo más apropiado, deje actuar al que
dictaba sin ofenderlo corrigiéndolo. No estaba para eso, el quería que fuera así.
viernes, 22 de febrero de 2013
Mejores
Las de Desigual son mejores.
La miro de reojo, la tengo sobre la mesa.
En el escritorio, en mi trabajo, allí donde cada tarde le doy un giro
inesperado al próximo libro. A mi próximo libro.
Le doy duro a los dedos, escribo un blog a modo de tarea escolar, según leí
hace poco no hace falta asistir a ningún curso de literatura para escribir, al
hacer eso te pueden estropear, tu puedes ser un diamante en bruto y viene otro ídem
(bruto no diamante) y te recorta de aca, te agrega esto, te deja más diáfano
aquello y voila! Tenemos un nuevo viejo escritor, una copia, un clon. Así que
como comparto la misma idea, aunque me encantaría que me cuenten el secreto
para llegar a las doscientas páginas o al menos a la ciento ochenta y nueve. Escribiendo
me doy cuenta que quizás el misterio resida justo ahí y se desvele en el mismo
momento, si escribes los números con letras y no con números son líneas de
ganancia, quizás llegues a arañar una página más, y quizás esa cantidad final
de páginas sea el número preferido del editor que termine publicando.
Entonces en mi espacio de los que más hablo como claramente se ve es de
cine, y la razón para esto, además de que me gusten mucho las películas (obvio) es el hecho de
estar en la diáspora y no soportar lo que viene en el menú. Me refiero no
coincido con el 90, eps! noventa por ciento de la programación de la tele. Esto
me lleva a crearme mi propia grilla. A veces también pienso que algo más tiene
que ver y no solo ser un renegau (como diría Inodoro) , sino con la evolución y
el crecimiento. Pero estas dos últimas cosas para bien o para mal, por suerte o
por desgracia, las he hecho aquí, en España. Me imagino que si aún residiera en
Argentina también me hubiese volcado al completo en la búsqueda de mis gustos y
no lo que impongan Tinelli, Suar y la K, en ese orden.
Así que me mato con obras de DeNiro, de Pacino, me drogo con todas las
series que en un mes serán boom mundial, me cuelgo a pegar subtítulos de obras
que aún no pintan por las carteleras del barrio o el país. A modo de
investigador voy indagando, me gustó esta peli, quien es el director, uy! Mirá!
Hizo tal otra, la busco, la pirateo, me sumerjo por la red para no verlas
dobladas, encuentro las letritas y las veo.
En este lugar de la blogósfera cuelgo mis opiniones a modo de reseña, la
idea es un futuro, que sea mi biblia del género, sentar un propio precedente y
si de yapa vienen lectores, intentar agasajarlos.
Como la conclusión es que un escritor en un gran lector pero no viceversa,
por las tardes y algunas mañanas tambien, voy leyendo cosas para que mi cerebro
se estimule, y cuando las vuelco, ejercito, practico, juego, quizás, algún día
llegue a setenta y siete páginas, un buen trampolín para las ciento doce
restantes.
Sigue ahí. La descubrí hace tres o cuatro días, es verde.
Un amigo que ahora vive en Madrid, no voy a decir exactamente en donde pero
en un barrio de Vacía Madrid, la última vez que fuimos, me regalo cuatro
camisetas, tres de mangas largas (dos Desigual y una Zara) y una de mangas
cortas, Desigual. El viste una M de talle, pero a mi me da igual, soy una S que
se adapta a las circunstancias.
Dos de las tres de mangas largas las uso mucho, porque no soy marquista,
porque son Desigual, y porque me quedan
grandes, también porque eran las únicas cosas que me iba a comprar este
invierno, como fueron gratis… vacuna en la cabeza.
Lo ser marquista me hace reír un huevo y parte del otro, si tuviera guita
me compraría no marcas porque si, porque son modas como la insoportable G-Star
Raw que todo el mundo lleva como diciendo “yo puedo”, sino por que son buenas. Las
zapatillas de marcas no tienen comparación con las normales (excepto las
Converse que son una tortura en toda su gama), algunos pantalones como los Levi’s
tienen un calce espectacular además de lo indestructibles que son, la “frisa”
de un “buzo” (asquerosamente llamado “sudadera” en este sitio) Puma puede durar mil lavadas,
las baratas de Pull & Bear, dos. Y así con un millón de cosas más.
Por eso digo y me repito que las de Desigual son mejores.
De camino a buscar el café que me dio la potencia necesaria para reproducir
este texto en mi cabeza que ahora vierto aquí,
le dí instrucciones a mi dedo (sin querer) de que se meta bajo mi
camiseta y hurgue por mi pupo, allí encontrará la de hoy.
Ésta no es de tan mala calidad, es naranja, viene de una tela de algodón
que dio muy buenos frutos, una camiseta con un logo que dice ROSARIO y que al
parecer, no es una marca consagrada. Pero ni punto de comparación con la de
Desigual.
La pelusita verde amarillenta que descansa sobre mi escritorio, cerca del
ratón, es perfecta, esponjosa, cien por cien pura, no contiene un solo pelo, ni
otro color que no sea el original de aquella camiseta que viajó desde Madrid
para formar equipo con el resto de las (veteranas) mías y que me puse la semana
pasada.
Por eso recalco, y tengo mucha experiencia en este terreno, que las de
Desigual no tienen “pingo” que las asuste, son unas pelusitas brillantes,
merecedoras de podios, dignas de descansar en una cajita de fósforos, creo que
Walsh (Maria, no el dueño desaparecido de “los portugueses”) lo comentaba en
alguna canción.
jueves, 21 de febrero de 2013
Yo te maldigo amor...
JA JA JA, así me río yo... En este caso de mí...
Qué fácil resulta hablar mal de algo que ya se tiene, que fácil es decir el amor es una puta mierda cuando ya está enamorado... Bueno, pensándolo mejor, no sé si resulta más fácil decir que el amor es una mierda cuando realmente se está o no enamorado... En mi caso, creo que realmente lo empecé a decir cuando comprendí lo que era el amor, o sea hace 4 años.
La verdad, puede ser que esa afirmación que hago venga por la madurez, por la comprensión de los hechos transcurridos a lo largo de la vida, creo que entendendí como relacionar todo y encontré el porqué de todo. No me refiero al amor como una mierda en el sentido de que debería de desaparecer, me refiero a que a raiz de éste surgen la gran mayoría de nuestros problemas, en parte esto es lo que nos da vida, y desgraciadamente también es quien nos la quita.
¿El amor es amistad? Yo opino que no, es más que eso o mejor dicho, no se puede comparar. Parece que estos días se ha puesto de moda hablar (al menos en mi entorno) sobre lo imposible que resulta hoy en día tener una sola pareja en la vida (pareja formal, de matrimonio), y yo me enfado, porque si es así ¿para qué nos esforzamos en tener noviazgos? Espero que no sea así porque como resulte que le estoy entregando todo mi alma y mi ser a una persona que quiero para que después resulte que no estamos hechos el uno para el otro, soy capaz de explotar de incoherencia destinal (destino, maldito seas a veces).
En realidad, he mentido, no maldigo al amor, es lo mejor que nos puede pasar y lo más triste también en algunas ocasiones. Yo admito que creo que siempre he vivido enamorada o al menos he creido estarlo... he hecho muchas cursiladas no correspondidas por amor y me he avergonzado muchisimo al hacerlas sin obtener respuesta. No han sido pocas las veces que me han despreciado o me han menospreciado, pero también hay que decir que tuve mi momento de gloria, y ese momento de gloria fue tan glorioso que se me subió a la cabeza y quise jugar a ser la pretty woman in the high school... y por supuesto, como todo lo que sube baja, seguí siendo gloriosa pero de pasar a tener admiradores identificados pasé a tenerlos sólo imaginarios en mi mente.
Qué fácil resulta hablar mal de algo que ya se tiene, que fácil es decir el amor es una puta mierda cuando ya está enamorado... Bueno, pensándolo mejor, no sé si resulta más fácil decir que el amor es una mierda cuando realmente se está o no enamorado... En mi caso, creo que realmente lo empecé a decir cuando comprendí lo que era el amor, o sea hace 4 años.
La verdad, puede ser que esa afirmación que hago venga por la madurez, por la comprensión de los hechos transcurridos a lo largo de la vida, creo que entendendí como relacionar todo y encontré el porqué de todo. No me refiero al amor como una mierda en el sentido de que debería de desaparecer, me refiero a que a raiz de éste surgen la gran mayoría de nuestros problemas, en parte esto es lo que nos da vida, y desgraciadamente también es quien nos la quita.
¿El amor es amistad? Yo opino que no, es más que eso o mejor dicho, no se puede comparar. Parece que estos días se ha puesto de moda hablar (al menos en mi entorno) sobre lo imposible que resulta hoy en día tener una sola pareja en la vida (pareja formal, de matrimonio), y yo me enfado, porque si es así ¿para qué nos esforzamos en tener noviazgos? Espero que no sea así porque como resulte que le estoy entregando todo mi alma y mi ser a una persona que quiero para que después resulte que no estamos hechos el uno para el otro, soy capaz de explotar de incoherencia destinal (destino, maldito seas a veces).
En realidad, he mentido, no maldigo al amor, es lo mejor que nos puede pasar y lo más triste también en algunas ocasiones. Yo admito que creo que siempre he vivido enamorada o al menos he creido estarlo... he hecho muchas cursiladas no correspondidas por amor y me he avergonzado muchisimo al hacerlas sin obtener respuesta. No han sido pocas las veces que me han despreciado o me han menospreciado, pero también hay que decir que tuve mi momento de gloria, y ese momento de gloria fue tan glorioso que se me subió a la cabeza y quise jugar a ser la pretty woman in the high school... y por supuesto, como todo lo que sube baja, seguí siendo gloriosa pero de pasar a tener admiradores identificados pasé a tenerlos sólo imaginarios en mi mente.
domingo, 10 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
Humanos
Hoy vi algo triste. Un minusvalido con silla de ruedas de motor chocando contra un pivote en la acera. El "clack" metálico sono eterno, como un grito en caida libre que aun genera eco. El damnificado quedo mas desnudo, mas visible de lo ya era. Sus ojos de impotencia y tristeza no tenian hombro donde apoyarse. Leia que hace un año el "flaco" nos demostraba que era humano, esta persona no tiene que demostrarlo, pero a los ojos de la sociedad, esta muerta.
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