miércoles, 11 de febrero de 2015

Algo de dentro.

Una tarde te fuiste para no volver.
Aquel medio día hablamos, hicimos algún chiste, como de costumbre, tu risa siempre eterna.
Seguro que algo dijimos sobre un esférico tocando el cesped, juraría que me preguntaste sobre cuando arrancaba la dichosa liga argentina.
No sé bien como hilar el relato. Pocas veces me sucedió algo así. Creo que es la primera vez y espero sea la última. Aunque tengo bien claro que serán muchas penas o despedidas más las que vayan llenando mi corazón.
Hace como un año y medio que decidí dejar el almacén para buscarme una nueva vocación dentro de la empresa, por eso nuestro contacto no fue de 9 horas como era antes. Me alejé del almacén para acercarme a un futuro más prometedor. Me alejé de aquella silla, pero nunca de las personas. Por eso es que nunca dejamos de buscarnos para hablar.
Si pudiera recordar de corrido todos nuestros momentos juntos, sería un super hombre. A veces hacen falta disparadores para poder dar con toda la imagen.
De los flashes que más me vienen, como arcadas en noches de excesos, son por ejemplo, y las diré todas mezcladas:
Cuando me acompañaste a sacarme el carnet de la moto, aquella mañana, fría, aquel café muy amargo, y aquellos nervios que intentabas sacarme comentando que tu hijo tambien se estaba sacando el carnet, y que si todo iba bien lo ibas a premiar con un cochecito, aunque fuera de segunda mano. Yo te miraba absorto. Intentaba buscar a mi papá.
Dí bien aquel examen y tu hijo tambien. Y la promesa cumpliste, un esfuerzo más recompensado con otro esfuerzo.
Recuerdo aquella mudanza, de prisa y corriendo, ya sabiamos que tu corazón había avisado, pero te ofreciste igual, yo te necesitaba, me acababa de separar y estaba en horas bajas, pero con muchas ganas de una nueva aventura. Mis colegas no me fallaron, pero tus mañas funcionaron mejor que seis manos para sacar todos aquellos muebles. Los descargamos en el nuevo departamento, durante toda aquella semana estuvimos viendo pisos, como padre e hijo. Seguramente los de las inmobliliaria tambien nos vieran asi. Aquella noche no te quedaste a cenar. Tenías que llevar a Nieves al cine. Tampoco aceptaste mi dinero. Al final lo zanjamos con un asado en un restaurant del Diagonal Mar.
Cuantas despedidas, jubilaciones, y demas. Que buenos momentos, me acuerdo de tu jerga a diario. De tu chaqueterli, del cangrius y jarenauer y de muchas más. Recuerdo tus movimientos en la pista de baile, los podría imitar, una especie de Elvis Presley rumbero. Un artista.
Dije cangrius y me acordé de aquel chiste de las dos personas en el ascensor, que se corta la luz, que se escucha un gran pedo y que cuando la luz vuelve el dedo indice de un hombre indica al otro, que indignado le dice que no fue él. Pero el del dedo dice " PA TIIII" jajajaja que genio, cuanta gracia.
Al conocer a mi nueva cuñada la quise conquistar con un chiste de gitanas que me acababas de contar, de aquellos que hablaban de los hijos de las mismas. Me lo acordé entero. Pero no se rió. Mi gracia no es la tuya.
Dije antes arcadas, como te reías cada viernes que me veias entrar en aquellas condiciones. Mis salidas con Matías los jueves era un secreto a voces. Te reías cómplice. Te gustaban aquellas anécdotas, como te agradaban todas las cosas de vestuarios que hablabamos gracias a que Mati jugó en primera, y en el Sant Andreu, y en el Mataró, y en la Grama de tu corazón. Aun recuerdo tu cara de felicidad al enterarte de la noticia. Tambien me acuerdo que fuiste a verlo debutar.
A su vez, yo te he visto dirigir, y vaya si me sorprendí. Que caracter. Que regaños se llevaban aquellos niños, pobre John Maiquel. Pero despues te dabas la vuelta, me mirabas y te reias, pillo, pícaro.
Te conozco hace doce años. Te tuve como compañero, tambien fui tu encargado. Madre mía las broncas que me echabas aquellos veranos. Siendo que tenía que ser al reves, pero siempre te escuché, siempre hablamos, y siempre llegamos a entendernos. Al fin y al cabo, tu me estabas enseñando, yo solo tenía la teoria.
Ahora cuando me acuerdo de mis colores, y me acuerdo que te llamé desde la cancha de Cetral, solo a vos, solo para que sintieras lo que veiamos por youtube, en vivo  y en directo, se me caen las lágrimas a chorros, porque me vuelve la increible realidad de que ya no estas mas aca. De que ya no podemos hablar más. De que te fuiste sin saludar.
Fuiste un luchador, un gran tipo, seguramente gran padre, y no me cave duda de que gran marido. Hiciste lo posible por la felicidad de los tuyos, vacaciones, viajes, cosas materiales. Quizas un tanto mezquino contigo mismo, pero eso me lo enseñará la vida cuando sea padre y deje de lado mi vida para darsela a los mios.
Se que me escuchabas, se que había algo en mi que te resultaba atractivo. No se si mi fuerza, mi juventud, mi caracter o simplemente que me veias como un sobrino o un dirigido. Pero se que era uno de los tuyos y tu de los mios. Te quedaste sin ir al "gigante", sin ver los hijos de tus hijos, los mios. Pero te fuiste joven, como un rockero y así te vamos a recordar.
Tu pérdida me dejó muchos días dolido. Y muchos más que me quedan por sufrirte.
Tambien me quedarán muchos más por reirme con vos.
Te dejo este hasta luego, sabiendo que me saco un trocito de espina que hace un par de semanas no deja de pincharme. y como duele.
En otro momento te sigo contando rayos de tu luz que me vengan.


jueves, 23 de octubre de 2014

Una de tantas historias...

Te voy a contar, allá por el 2002 se jugó un mundial, mal que nos pese a los argentinos, fue asi. Se hizo en Corea. Teníamos una gran selección, estaba Batistuta, y teníamos un entrenador que ahora se da el gusto de elegir equipos que dirigir en el mundo entero, hablo del pecho frío de Marcelo “el loco” Bielsa.
Por aquel entonces Argentina vivía convulsionada, lo único que parecía que iba a traer paz ese pueblo era la preciosa pelota, por eso, una marca famosa de aquel país, contrató a Diego Armando Maradona para hacer el clásico spot del mundial, donde el astro iría despertando a sus compatriotas para seguir los partidos de la albiceleste. Yo no sufrí tales madrugones. Recordemos que el torneo se jugaba en Asia, con una diferencia horaria notable.
Con el caer de las dos torres gemelas, se cayeron las ventas de vuelos, la empresa en la que trabaja pensaba que iba a sortear el problema, pero a priori no lo logró. Eso fue en septiembre, en diciembre, un presidente, en que confiamos el cambio, huyó en helicóptero, quedando esta escena para la historia. Le siguieron 4 mandatarios más en menos de un mes. El motivo de la cobarde huida, la explosión social, los 2 muertos en las manifestaciones. La gente hacía colas en los consulados soñando lograr el ansiado pasaporte europeo para rajar lo más lejos posible. Yo había nacido en Barcelona. Yo lo tenía.
El 3 de enero del 2002 entro como cada día al trabajo, a varios nos dicen que pasemos por Recursos Humanos, bla bla bla y chau. No pudieron aguantar la bajada de ventas.
Mi cerebro actúa como una brújula y marca inequívocamente con el mi punto de partida, Barcelona.
En resumidas cuentas, en mayo de aquel año andaba por este continente, en junio el mundial, lo más temprano que me desperté fue a las 7.30 para llegar al bar y pedir el café con leche y el croissant, mientras miraba absorto como la gente pedía vino y bocatas. Esto fue en Alcocebre, provincia de Castellón.
Una vez mi vida se volvió a acomodar me instalé en Barcelona, iba loco por ver central, para el apertura de aquel año sabíamos que teníamos que sacar bastantes puntos, ya que el torneo anterior nos había ido fulero. No tenía ni la más mínima idea de cómo hacer que llegara un relato a mis oídos al mismo tiempo que transcurría el partido.
Una noche, cansado de enterarme con retraso del resultado, algo horrible, ya que internet por aquella época no iba a la velocidad que ahora, y abrir el Olé era casi como patear un penal. Solo después de sumar algún punto se respiraba. Por tanto, me vestí con mi conjunto de jogging del canaya y salí, tocando la media noche, hacia las Ramblas. O lo escuchaba por internet o llamaba a mi viejo, o algo hacía.
Llegando al único ciber que sabía que abría 24hs me cruzan dos tipos, uno morocho alto y flaco, el otro colorado y flaco, uno me grita “Que haces canayaaaa!”, al rato sabría que se llamaba Maxi y que, como el mundo es un pañuelo, vivió toda la vida en frente de la casa de mi abuela, en Arroyito. Me comenta que ellos van al mismo locutorio que yo pensaba, así que me uní.
Cuando llegamos allí había cerca de una veintena de la misma religión. Todos escuchándolo con auriculares, tenían copadas como 5 máquinas, y el quilombo que hacíamos solo nosotros lo sabemos, dejábamos el local patas arriba, era emocionante ver tal algarabía, más que por el equipo, por habernos encontrado.
Un tiempo más tarde Central seguía con una mala racha, y por las ramblas aparecieron como 4 fanas más que nos tiraron la posta, el Kennedy (Pub irlandés) de la Villa Olímpica (zona de ocio que parece no dormir), cierra a las 5, el camarero es argentino, y nos pone el partido, por una cosa que se llama Canal + (“plus”, no: “más”). En vivo y riguroso directo? Si!. Habíamos tocado el cielo, lo malo era la vuelta a casa, y más si perdíamos.
Luego vinieron los años de truchar el satélite para poder verlo, ya para entonces la filial tenía varios locales hablados.
Después llego la locura y a la vez la perdición. De la misma manera que el Walkman mató al tocadiscos.
Ahora uno podía conectar con portales en internet que pasaban el partido, a veces se trababan o se retrasaban, pero estabas en casa, sin consumir, y lo mejor, si perdías la cama estaba cerca.
El grupo canaya se fue a la mierda, central también.
Hace un par largos de años seguimos con este método, con dos o tres portales de confianza, con una velocidad impecable, y recientemente, en alta definición. Ya no podíamos pedir más.
Pero un día el hombre llego a la luna. Y otro inventó el televisor de LED, con WIFI integrado y buscador de internet. Chau. Nos fuimos al carajo.
El otro día estrenamos este avance, en tu casa, contra ñuls y les rompimos el orto, en el gigante, más no podemos pedir. Lo próximo será un holograma de la hinchada y vos subido a un para avalanchas o bien, lo que todos queremos, un tele transporte para ese momento único, mágico, que tanto nos hace falta, la salida de los jugadores (y el partido entero, por qué no? … Ya que pedimos!)

viernes, 17 de octubre de 2014

Sabaderas



El protagonista del texto anterior, mi amigo de la infancia y de la vida, no se los dije pero es medio despistado. No es que sea esa la palabra correcta, intentaré explicarlo con un ejemplo: tú le hablas, pero pasan un tema en la radio que le gusta y, quizás, su cabeza se pone a pensar en esas notas, por tanto, todo tu relato va a la basura o has de hacer “copy/paste”. Con este tema, este último mes, nos reímos mucho.
Hace un par de meses que indago más con el tema de mi negro corcel mecánico, he ido buscando grupos por internet, voy viendo recambios en distintas aplicaciones, visité talleres para conocer el nivel de daño al bolsillo que recibiré de cara a la inspección de la ITV, fuimos a un concierto en el garito de un club de moteros, etc. Y como ya les había contado en otra ocasión, soy muy novato, muy pardillo, por tanto, me interesaba (y en presente también) interactuar con gente que ya lleve Harley para que me desvelen sus truquitos. Hay un grupo, parecen todos muy sanotes, que sale cada sábado, desde que los empecé a seguir, por rutas catalanas.
Siempre que investigo para donde van me encuentro que son bellos parajes. Mis ganas se encienden automáticamente.
No encontraba el hueco, el momento o el día para incorporarme. O iban a rutas con muchas curvas o llovía o simplemente yo tenía otros planes.
Con la excusa de la partida de mi amigo, y mi notorio bajón. Decidí salir a rodar con ellos el sábado pasado.
Me lo tomé como un profesional. Me acosté (relativamente) temprano el viernes, me levante 7.30hs., me hice un café con leche, un par de tostadas con dulce de leche. De la nevera saqué un botellín de agua.
Recuento: Casco, ok. Chaqueta de protección, ok. Llaves (3 juegos), ok ok ok. Pantalón cómodo, ok. Camiseta para sudar, ok. Gafas sol / gafas normales, ok. Búsqueda del lugar de encuentro, ok, salida 15 Ronda de Dalt. Horario de la cita, 8.30hs. Hora actual, 7.48hs. Vamos bien. Un besote a mi novia, un guiño a la gata, cierro la puerta.
Pocos por la ronda, más motos que coches. Llego perfecto, 8.05hs.
Vi un par de moteros, pero de tipo CBR y les pregunté por la gasolinera más cercana, que estaba al cruzar la ronda, por abajo. Lleno el deposito, ahora le toca el turno al dependiente de la estación: donde queda la Caixa (cajero) más cercana? Ni zorra.
Vuelvo al punto de encuentro. 8.15hs.
Veo un vecino madrugador, le indago con la misma pregunta, a 300 metros había una. 8.20hs.
No escucho una sola Harley, pensaba escuchar muchas, es la tercera vuelta que doy al Corte Inglés y me empiezo a preocupar.
8.30hs. le mando un mensaje por Facebook al organizador, ni bola. Pienso, lógico, no esperan a nadie, deben estar hablando o a punto de salir. Me entra la desesperación. Pregunto en el grupo donde queda realmente el punto de encuentro que no los veo. Cero respuestas.
Miro el móvil, nada, miro el recorrido, ya derrotado, 8.40hs. y noto que solo hay un camino al comienzo del viaje. Decido hacer tripa y corazón, si acelero un poco los alcanzo, si no es por la carretera principal, por la siguiente que es un poco más pequeña. Un grupo así se debe destacar sonora y visualmente.
Llego hasta Manresa y ni rastro. Por lo menos disfruté del paisaje de Montserrat que es muy lindo. Veo el móvil, me mandan la foto del bar donde suelen quedar, les digo que no los vi, y les pregunto si ya andan por Solsona. Cric cric.
Sigo ruta, me respaldo nuevamente en el GPS de mi celular y gas.
Llego a Solsona. Nada por aquí nada por allá. Mensajes nulos. Miro otra vez el mapa, no cabe duda, los engancho en el próximo tramo que es muy angosto.
Comienzan unas curvitas interesantes, pero por suerte poca gente a la cola. Cuando ya voy por la mitad de los 10 minutos que decía el artefacto que me faltaba para llegar a destino, se enciende la puta lucecita odiosa del surtidor de gasolina. Paro. Pienso y luego acelero. El destino es un lago o un embalse, por lo que se ve en el plano, no hay indicio de gasolinera. Si voy y no los encuentro, nadie me da a dejar un litro de nafta para volver. Nota mental: la próxima vez traer un litro aparte. Vuelvo, no le veo mejor solución.
Giro prohibido en U y para Solsona, again.
Repsol me atiende cordialmente, por supuesto, desde que tengo el bicho, ellos saben que seré un parroquiano más en sus establecimientos. Miro el móvil. No dicen nada. Pienso: deben estar tragándose terribles torradas con butifarras y esas cositas deliciosas. Me calzo los guantes y pongo la brújula otra vez hacia Sant Llorenç de Morunys.
Ahora veo las curvas un poquito más fácil, la práctica hace al maestro.
Diviso un parador, no hay HD. Sigo, ante mí una presa impactante, con agua verdosa-azulada lamiendo su piel de cemento. El día es esplendido, el sitio es para pasar una semana entera de relax, pero en el siguiente restaurant tampoco están la re putísima madre que los parió.
Traspaso todo el lago o lo que fuera aquello, paso por dos o tres túneles, uno sin luz, gracias por el susto Sr. Alcalde. Más lago, otro bar, cero hermanos, un punto de avistamiento. Freno. Tomo agua. Me relajo. Me pongo en pie. Estiro la espalda que a esa altura ya me va pidiendo clemencia. Saco 3 fotos, ni una más. Miro el telefonito por última vez. Me dan ganas de comentar el paisaje con alguien. Me pongo el casco y me monto. Voy a la aplicación que me trajo hasta acá y miro las posibilidades de vuelta, o recorrido inverso o ir por Berga. Parece lindo lo que se ve de frente. Voy por ahí.
Comienzo a subir, maldito GPS porque no viene en 3D, las curvas comienzan a multiplicarse por veinte, la altura crece, mi cabeza no se relaja, segunda, embriague, tercera, freno trasero, suave con el delantero, segunda embriague, y así. A mi vera, gente feliz, cogiendo bolets, disfrutando en familia, observando los pequeños ríos adyacentes. De frente, los loquitos, los moteros veloces, los que disfrutan con las curvas, con derrapar, los que celebran si su mono de piel termina gastado en las rodillas, si las ruedas se gastan por los costados. Menos mal que vienen de frente, de atrás sería un suplicio.
Paciencia, ya faltará menos para un cartelito, una calle llana, recta. Aprendí que en la sombra de la calzada se oculta el terrible hielo. Aprendí que no se puede mirar por la ventanilla.
Una intersección, Manresa C-55. Vamos! Otro, Terrassa C-58. Vamos la acade! Barcelona, Tarragona y Valenciona! Vamos!
Un poco de caravana por Gironela, no pasa nada, raso, plano, gente, Harleys. Ya falta menos. Entro por donde siempre quiero entrar, por Meridiana. Gané. Aunque no los haya encontrado, gané. Lo hice todo solo y bien.
Sudado, despeinado, entro a casa, empiezo a contar la peripecia, la comida está servida, me ducho en un santiamén, todo estaba muy delicioso. Ahora sofing y pelis. Lógico, después del postre, manos al móvil. Quería ver las fotos del grupo.
Voy al evento creado. Y…
Miro bien, pero bien bien, y la fecha de la quedada era el sábado 18/10/14, o sea, mañana. Me quise cortar un huevo, y darle el otro a la gata para que siga evolucionando en su carrera futbolística.
Que leche! Que sal! Que tonto! Que Pachi!
Pachi es el nombre de mi amigo que se fue, y me dejó su virus por acá, nunca me había distraído tanto, nunca tuve un error tan grosero. Al fin me humanicé. Gracias.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Chau

Te iba a escribir una carta de despedida. Pero preferí dejar que pase la misma, para que con más dolor, poder expresarme, parece un tanto "dark", pero en realidad es lo contrario, es feliz, me hizo vivir eternamente feliz los momentos hasta que me quebré en la estación del tren. Hasta ahí aguantó la hombría.
Y ahora se lo que se siente.
Vos te volves con una sonrisa preciosa y resplandeciente, como la de tu llegada, porque sabes que en un par de días estas alla, con los tuyos, en la ciudad donde naciste y probablemente mueras (segun Denis, de un tiro o navajazo, yo, no creo que sea para tanto).
Y asi es como me siento yo cuando vuelvo para aca, es feo decirlo, pero es asi, y por ejemplo, la que toma mi lugar en esta imagen sería mi madre, que me ve partir (otra vez) despues de darmelo todo.
Y asi tambien me quiero sentir, bah, me siento, sabiendo que intenté dartelo todo.
Mis gracias, por supuesto y para siempre, son totales.
Me llevo mil luces de estos dias. Son insuperables, caminé calles desconocidas, me volví a cruzar con otras que hacia tiempo no pisaba, bailamos, reimos, comimos, gozamos, y hablamos mucho ( no es esto la vida?), pero sobre todo, me encontré una vez más con mi hermano, parece joda, quizas los demas, o vos mismo no lo sientas asi, pero nuestras semillas germinando juntas se nutrieron tan fuerte que hoy, es un hecho inquebrantable.
Todo aquello que vivimos, nos deja seguir viviendo.  Nos avala. Nos enriquece.
Estoy en el autobús, vos hace 5 minutos entraste en el tren de alta velocidad, anoche me cagaste a goles ( hay que decirlo todo), pero el mejor fue el mio (dejáme che!), ahora tengo las ojeras que juegan con la sal de tu despedida, y agarré este medio de transporte para esto, para drenar, depurar, para desatar el nudo de mi garganta.
Me queda la espina de habernos visto bajo esa lluvia berlinesa, caminando, silenciosos y enojados, y lo escribo porque, como ya te dije antes, leí que si escribis de los amores fayutos es mas facil olvidarlos, eso es lo que quiero.
Mar, musica, mates, cine, sol, un par de cosas que nos rodearon.
Fotos, la guitarra, agua, vinilos, vinos, manjares, cosas que nos tocaron.
Las cosas tienen movimiento, y las almas tambien, hoy la mia baila, feliz, de la mano de un pibito rubio precioso, y de un tipo maduro y genial, los dos en una gran persona.
Te quiero mucho, espero nos veamos pronto, donde sea, tus recuerdos ya me invaden, seguimos todo esto en la vereda, chau amigo, hasta pronto hermano.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Mi vecino

Amigo viajero del sueño.
Amigo imagen de infancia.
Amigo persecutor de futuros,
tímido sobre rieles,
simple y sonriente,
congelado en bondad.
Viejo carismático,
lindo eterno,
compañero de meriendas,
tandem de letras,
co autor de amorosas cartas,
sucias canciones de despertares juveniles,
juguetón con mis recuerdos,
Música.
Sos música en mi cabeza.
Una inmensa biblioteca que amuebla mi cabeza.
Un agradecimiento veraz a nuestra conexión.
El idolo, el mejor, el hermano mayor.
Son solo palabras. No, no lo son.
Son realidades dibujas con armonia.
Todo lo vivido es abono. Mis pies, absorventes sin mira, no han parado desde aquella época.
El nutriente recorre los flecos de mis venas como colas de barriletes.
Y parece exagerado, pero fue y es, espero, será.
Algo nos puso en el camino, y si bien, nuestros minutos unidos no alcanzan un porcentaje amplio de estas vidas, el zumo es concentrado, y puedo jurar que tan valioso como imperecedero.
Siempre resongue velando por más tardes en compañia, por más cercanía en los horarios, por menos agua en el oceano. Pero de alguna manera no pasó.
Hubo un inmenso año de diferencia cuando los grados eran importantes.
Los zumbidos de las raquetas que no presencié.
y unos años en los que la alquimia de crecer hizo que buscaramos cobijo en otras personas que no conociamos para forjar nuevas uniones, que brindaran experiencias por descubrir.
Pero mira, las vueltas y la vida, mira, y te digo mira y no mirá. Mira como son las cosas, como son las químicas, pero sobre todo, como son las raíces de largas.
Me siento feliz de que en años hayamos podido sortear las eses del zigzagueante camino, para dar a parar en un río, manso, donde tu cara cobra fuerza, donde las charlas sigan dandole acuarela a la memoria, esa que hoy, como tantas veces me recuerda que es el cumpleaños de alguien que quiero.
Lo bueno de esta vez es que la carta te va a llegar, otras veces le escribía a un frío blog con la ilusión del reencuentro.
Te abrazo en este puerto, donde las cosas van y vienen, pero lo importante queda.
Por muchos más Pachi querido.

miércoles, 7 de mayo de 2014

V de motor HD (Parte VI)

Bien podría ser éste el final del relato, ojalá que no lo sea.
Aventuras quedan mil, de hecho, para eso es este bicho, yo iré contando las que a mi me parezcan más importantes, no es que las demás no las sean, ultimamente, cada vez que la enciendo, cada vez que ruge, se me va acomodando la idea de que es mia, y a su vez, asentando la realidad de que, voy montando mi sueño. Y eso es algo que no todos pueden hacer. Hasta que no me late furioso el corazón, no me doy cuenta de ello. Como para todo, es una cuestión de tiempo, el mismo que se escurre a cada golpe que voy dando a este teclado.
Entre las anécdotas más destacadas estan:
*El día que la saqué del taller (que ya lo conté)
*La noche, una de las primeras y de hecho a día de hoy (estamos en Mayo) la única, en que mi valiente amigo Mati se subió, y juntos fuimos más o menos hasta Barberá, ida y vuelta, sin idea de como era una carretera, esos son huevos, eso es fé, eso es amistad.
*La tarde en la que mi bella novia se subió y juntos fuimos a por nuestros enseres necesarios para montarla más y más seguros. Que es anécdota por ser su primera vez, y por el odio que le dió que todos nos miraran, por la paciencia que me tuvo a la hora de meter los cambios (muy novato, y la ciudad tiene too many semáforos, it's too much!), por el agobio que sintió en la postura, tanto fue el drama que al sacarse el casco emitió un suspiro de alivio.
*El primer viaje "largo", Mollet el destino, y la sorpresa fue, llegar tan bien, podría haber aparecido, por cualquier otra población, pero no, llegamos a la señalada. Hubo dos inconvenientes, la salida de la ruta, iba tan tranquilo a 120 km por hora y de repente, no me dí cuenta, no bajé las marchas, y me ví en una curva bastante cerrada, que tendría que haber cogido a 40, a mucho más, con un sonido horrible a cafetera descompuesta, fruto de no ir en la adecuada y de, por miedo a que se me libere mucho el motor, no tocar el embriague. Por el resto, de fabula, hasta me sentí ese personaje de la peli "Bienvenido Mr. Marshall" pero en vez de en el arribo, en la despedida. Mi uncle Charles abajo, con nosotros, afotandose, el resto con pañuelos desde lo alto del ático, coros y demás (puede que enta última parte exagere un poco).
 *Otro gran viaje fue el que realicé con Pepo, coincidió que andaba por aca con que Mati jugará en Tarragona. Yo necesitaba practicar, y mientras lo haga más gente, mejor. Cada persona es distinta, eso lo sabemos todos, pero además, cada persona actua de manera diversa a la hora de ser "copiloto".
Planeé el recorrido asesorado por las guías on-line más un poco de intuición. Sabía lo que no quería: curvas.
Asi que quedamos temprano, tipo 10hs., el partido comenzaba 11.45hs.
Todo el recorrido joya, los túneles, por los que hay que pagar, son magníficos, eso si, con este motor, al tercero, quedas un tanto sordo.
Los carteles ya indicaban Tarragona, pero realmente no ibamos ahí, el campo quedaba en Torreforta, que por mapas se ve super bien, pero montado ya es otra historia. 
La ida se había comido casi 15 euros entre peajes y túneles, y 10 más ni bien llegar, de gasolina.
La carretera nos iba llevando hacia el mar, pero a lo lejos se veían otras barreras. Otro peaje más? Nooo! La entrada al puerto. Pfff que agobio, y encima hacía un rato que nos habían dado las 11. Giro en U, primera salida a la vista, necesidad morbosa de llegar a una gasolinera. Encontramos una, desierta, automática, self-service, todos los días se aprende algo nuevo, pero hay días que parecen lecciones continuas. En la estación de servicio preguntamos (que es el mejor GPS que han inventado) por donde quedaba la cancha, oh casualidad, era a menos de 5 km.!
La vuelta tuvo el mismo coste pero más relajados, y con una victoria importante en el bolsillo.
*Uno de los últimos fue a Girona, precisamente a Santa Coloma de Farners, donde vive mi tío. Fue una corajda, era semana santa y el finde no pintaba bien, en realidad, el jueves y el viernes habiamos disfrutado del mar, pero justo el sábado que decidimos quedar para comer unos cortes argentinos al horno, se pone feo, con bastante viento. Nos armamos de valor y salimos. Quienes? Ella, mi princesita y yo.
Era su primer viaje "largo", así que era muy importante su opinión, en eso se basarían futuros y alocados trayectos. La ida fue una maravilla, buena velocidad, un solo error en una salida hacia una carretera menor, dimos en el clavo con el pueblo y con la casa. La carne llego fría. Todo ok.
La vuelta. La gente es muy imbecil, no me voy a explayar en este sentido, pero todo aquel que haya conducido lo puede afirmar, cuando las personas toman la ruta se vuelven tontos. Ya son tontos de por si entre ellos (coches con coches), pues con motos en la calzada lo son más. No respetan las distancias prudenciales, cuando terminan de pasar y se ponen delante de uno no dejan un margen, eso hace que uno tenga que reducir, bue, un caos. Para colmo la nena no viajo cómoda, y al parecer, le cayó mal la comida. Todo un desproposito. He de apuntar a dos cosas, un intercomunicador y un respaldo para el acompañante, solo esas dos pequeñeces pueden agrandar las satisfacciones.
*Y para concluir, no se trata de un viaje, sino que se trata de una salida, desde que nos mudamos no acierto muy bien a nuestra nueva hubicación. Al principio salía del trabajo dirección el departamento que acababamos de dejar. Pero luego, y esto es más grave, cada vez que quiero salir de la Ronda Litoral, me hago un lío padre en el nudo de la Trinitat. Cuando tenga la oportunidad les pondré ese trocito del mapa para que lo vean. Un día aparecí por Mollet! Si, no acerté a la salida, luego no acerté a la carretera y terminé por autopista, pagando peaje para poder dar la vuelta hacia casa. Hace nada, habiendo aprendido la lección, y ya sabiendo salir, un coche no me dió lugar, me quedé entre entrar un poco forzado y no, y ganó el no. Otra vez rumbo a Mollet, por suerte, pasando Montcada pude dar la vuelta.

No hay día que no deje de aprender, y repito, no hay día que no me sienta feliz de cumplir mi sueño.