viernes, 2 de julio de 2021

Feliz-Edad / Feliz-Edades

 


 

Desde hace un tiempo largo, en realidad todo empieza a ser desde hace un tiempo largo, que nos saludamos así, entre nosotros, y probablemente lo prolonguemos a los más queridos (cumpas, primos y otras yuntas). Digo que no desde siempre porque tengo pruebas, que como buen detective, siempre hay que tener y como buen ladrón, que no falte una coartada.

En tu caso me puse a repasar este tema y ya tienes varias y felices, yo te voy a enumerar un par que encontré, pero posiblemente, siendo Ud. el protagonista, quizás sepa de más:

*De bebé, regalando sonrisas sin saberlo, contagiando alegría sin quererlo, con poca memoria de aquellos días, más nutrientes que imágenes. Escenas que seguramente el subconsciente guarde bajo llave para cada tanto sacar algo a relucir, lo sepamos o no.

*Niñez, captando algo más todo, viendo que al rededor había unos parecidos con los que se repartía el amor de los viejos, vamos a llamarles hermanos, aunque muchas veces hacen de amigos, y otras tantas de antagonistas, pero son ahora, un bien en extinción.

*de pendex, o purrete en tu época, ya callejeando, cuidando la economía en clave no arruinar los ropajes remendados, ni los zapatos de domingo, pero con el bate y las aventuras, con las bicis y las fronteras que se ampliaban a otros barrios, de la misma forma que las horas del día se te quedaban cortas y  más de una vez habrás sentido las no tan pequeñas orejas (que hoy heredo) calcinarse ante el resoplo de tu madre al no haber cumplido el toque de queda. Hoy palabra de moda.

*Joven, flequillo, musas, inspiración en el aire y en el humo, la vida brilla más que nunca, los colores hoy lejanos tenían la furia de una tela que nunca se expuso al sol.

*Viene la colimba, el obedecer sin querer, el no estar de acuerdo  con determinadas instituciones, Florinda, los guiños para hacer más fácil la estadía, y volver, peinado distinto, pero con el pecho inflado de que se quemó otra etapa.

*Vienen la rejas y los libros, culturizarse de la misma forma que lo hace un vaso de leche y un plato de alubias, alimentando, no tanto la barriga para darle forma a los músculos, sino el alma para fortalecer la cabeza.

*Pizza Astral, entra Mariel en escena. Un bulín, libertad bajo fianza, y la gesta de un destino que cambiaría para siempre la historia.

*España sin mí. Este capítulo es privado, lo dejo para vos, yo puedo tener retazos de aventuras que el tío Carlitos pudo haberme prestado, otros tantos de mamá, que cuando estaba allá pudo contarme, pero que estando acá, casi hace que los toque.

*Barcelona conmigo, hoy vivo con Gael la belleza de la vida, la primavera de todas las cosas cuando el mundo vive en invierno, y me hago un poco a la idea de la tuya "Aquesta primavera es la meva", esfuerzos, miedos y demás, hoy, yo te lo agradezco.

*Argentina conmigo, casa de la Florida, los rostros de todas aquellas personas que por más de 8 años no habías visto se volvían a dibujar, aunque sobre uno, la goma fue implacable y lo empezó a borrar, dándonos el changüi de verlo en tu caso, de conocerlo y comerle los flanes en el mío. El olor de aquellas tortafritas me llena los ojos de lágrimas de solo acordarme. La pucha que jodido quedarse sin un abuelo tan pronto. Argentina sale campeón, había familia grande, de navidades y mesas engalanadas, de tocadiscos y plenitud.

*Había. Pero llega Mara para empezar a completar los huecos que se van formando en las familias, lleno esos y los que iban a venir. Quizás no pueda llenar el del tío Humberto, pero seguro que ayudó a pasar el amargo trago a la abuela que ya tenía más presencia por nuestro barrio. Conozco la muerte, por suerte estabas de guardia por las noches.

*Argentina sin mí ni má, fueron meses para esta última, para este que te escribe el viaje nunca terminó, solo empezó. Vuestra unión ya agrietada se terminaba de desgastar. Me faltan fotos de aquella chica de 14 años en zoológico, y la abuela rellenando nuestros espacios. Hasta el infinito y más allá.

*Barcelona conmigo, capítulo 2. Fue lo que fue. Hoy tengo gratos recuerdos de muchas peripecias para vernos bien, mientras que quizas por dentro no lo estábamos tanto, y eso terminó por no saber barajarnos mutuamente, pero de los momentos con sol argentino como las fiestas y las niñas, estuvieron magníficos, nuestras soledades siguieron siendo ellas, pero acompañadas de unos mates o facturas.

*Argentina, sin mí (vamos a dejar esto ya como una constante) ni la abu. Imagino algo gris, pero con nuevas cosas gestándose que pintaban arcoíris dentro de tu paraguas, conoces la guita por fin, y la vida nos da esa lección maravillosa de que a veces, no sirve para nada.

*Pero ayuda, como también ayuda ver un pimpollo crecer, y así surgió un amor, a esa edad, y con ese trágico final, pero flotabas hasta el palazo por la espalda, y ese es el mejor recuerdo que te podés llevar, el de volverte a enamorar, distinto a otros amores, pero aumentando el cardio como una cinta de correr.

*Te roban, ya no la guita, sino la moral, y el magnífico romance que tenés por aquel país se trastabilla.

*Las visiones de tus despertares ya son a más altura, un departamento saneado hace de cueva, de refugio, de estudio, de gimnasio, de cine y hasta de consultorio, aunque eso de convertir los pisos en consultorios ya viene de lejos. Cae el COVID como un aguacero, suerte de los techos, de la salud económica y de la mental. Hoy, todos podemos contarla, pero no bajemos los brazos que falta un cacho. De María (je!)

*Sos abuelo, en la distancia y aún sin tacto, pero intacto. Se cuentan las jornadas ante ese encuentro, pero celebremos hoy que tenemos la excusa de las edades por el nacimiento de esta nueva, y llena de ganas de mirarte a la cara y encontrar sus ojos en los tuyos.

Gestemos la próxima, hasta entonces, te quiero, con la nostalgia intacta, y el amor en deuda a fuego.

domingo, 9 de mayo de 2021

Júbilo

Hace un año te metía en la trampa tecnológica de la videollamada.

Con la excusa de tu cumple (remember "When I´m Sixty Four"), de mi tatuaje nuevo, artístico y lleno de melancolía fruto de mi amor por aquella ciudad, si, en la que te acabas de levantar.

Y recordemos que hablamos de engaño, todo era una estrategia de "zorro viejo" para la noticia que una semana más tarde te iba a dar.

Finalmente, y a fin de año, el regalo llegó, te hice abuela.

Hoy que cumplís otra vez, gracias a Dios, y todas las deidades, veo como se escurre este fútil tiempo, en realidad tiene mucha importancia, pero es tan desgarradoramente fugaz, que parece que el creador nos dejó justitos, ni un poquito de más, y esperemos que ni un poquito de menos.

Con la perspectiva siempre puesta en adelante, pero sin dejar de mirar para atrás, este mes nos lleva inexorablemente al 2002, y de aquello ya hace 19 años. y si me pongo a restar... qué jóvenes éramos la pucha, podíamos con todo lo que nos pusieran delante. Yo sigo con la misma fuerza pero con un grado de madurez superior, espero, creo y veo que vos también, y eso de no bajar los brazos es una de las cosas que tendré que dejarle ver a Gael.

Se me hace raro este tiempo en que no los tengo cerca, ya no por mí, que sí, ni siquiera por él, que al final siendo tan chico, se adapta, si no por uds., por no poder sentirlo en vuestros brazos, no poder olerlo como lo hago yo cada mañana, y no emocionarte con la sonrisa que dadivoso regala a quien ya reconoce.

Y bueno la vida no deja de enseñar, en este momento mío, mil nuevas habilidades estoy aprendiendo a desenvolver, otras a potenciar, pero sobre todo un inmenso poder de ponerme en la piel de otros aunque no estén. Y allí me encuentro con tu padre esperándome en la Florida, en Lino muriéndose (literal) por verme, en el bálsamo que fui para Arminda luego de su pérdida. En la complicidad que logró un solterón como Humberto conmigo. En la paciencia infinita de Elena, sus vestidos y un amor.

Hoy te regalo estas letras, agridulces, si, porque te quiero y extraño. Y porque hay muchas cosas que aunque pase el tiempo, no dejan de parecerme extrañas, como el paso del tiempo.

Quisiera que con una rica copa de vino nos encontremos y te regale el peso de mi hijo en tus brazos, pero hasta entonces solo espero que sea lo más llevadero para vos, que lo quieras como puedas, y que ya el destino se ocupe de ordenarnos los pasos.

Te amo, ayer, hoy y siempre.

 

sábado, 20 de marzo de 2021

Día del padre

 

Luego de dos meses y medios ejerciendo de forma directa sobre el asunto puedo confirmar que la carrera de padre se construye sobre un gran manto de paciencia, amor y responsabilidad.

Necesariamente tengo que decir que me genera ansiedad esta etapa, que sí, que nunca volverá, pero que me dan unas ganas locas de tirarme sobre una alfombra a compartir ese mundo de historias y juguetes.

Dicho esto, la paciencia viene desde el momento en que te dan la noticia, cambian cosas en tu pareja, en tu casa, y obviamente en vos. Dejas de lados muchas cosas, otros te dejan de lado, y un equipo de incondicionales, que ya lo venían siendo, lustran su chapa y salen al campo a darlo todo.

En relación a tu pareja no solo cambia exactamente eso, tu relación, sino que también sus cambios hormonales, corporales y mentales que está sufriendo en la metamorfosis de joven mujer a madre, te dan directamente a vos, y ahí tenés que empezar a surfear olas que no conocías. Ni que decir que el plano sexual cambia drásticamente, en la forma y el tiempo, para bien o para mal, cada uno con sus locuras, a mi me daba más respeto y ternura, a otro igual le diera otro tipo de enfoque.

Amor desde el mismo momento que lo ves sumar volumen en la panza, sin vos sentirlo, hasta que por fin lo sientes, pero se termina de tatuar el sentimiento el mismo día que lo ves salir. La flecha de Cupido te vuelve a atravesar, de punta a punta, y con la misma fuerza que hace tiempo, o más, que no sentías.

Una vez fuera, es una experiencia inexplicable, que solo los padres pasaron y que no te la contaron, no supieron, o no lo pudiste entender en su momento. Luego cada día se vuelve más luminoso y lleno de energía. Un hipo, un movimiento de manos, unos ojos abiertos y ni que decir del día que te sonríe, lo recuerdo se me llenan de lágrimas los ojos. El día que diga mi nombre me meo.

La responsabilidad viene el día tres, cuando sales del hospital y todo está en tus manos, nunca mejor dicho. Si come, si lo higienizas, si duerme, si respira, si tiene frío, si vomita mucho, si le prestas la atención suficiente, si haces bien en dejarlo en brazos de otros, si lo visitan, si lo hacen con mascarilla, si le invaden su mundo con muchas fotos, si haces bien en sacarlo con lluvia, si llevarlo a un bar es indicado, y un largo etcétera que no muere en la alimentación y las vacunas.

Luego de un tiempo raro, donde veo familiares de la madre muy cerca y los míos de sangre más lejos, pude experimentar la llegada de un emisario. Le regalamos el pasaje a mi hermana para que "disfrutara" de esta primera etapa. Y pongo comillas porque si a uno le gusta dormir de corrido (a quién no?) no es buena idea instalarte en la misma casa de unos padres primerizos que tienen un hijo con cólicos. Nadie sabe bien que esta palabra hasta que no tiene un hijo con estos dolores. Nosotros nos apretamos la agenda, hicimos un hueco en nuestro día a días tan novedoso, y ella se comió 30 días con todas sus noches fragmentadas en 3 cachitos.

En tan grato recorrido, recordé más aún, muchos capítulos de nuestra infancia, que me acercó mucho a mis padres que paradójicamente están más lejos que nunca y por tiempo indeterminado. Pero están.

Se fue y por dos días me sentí muy vacio, al tercero la rutina demandante, hizo que volviera sobre mis rieles. Es muy importante tener algún familiar cerca, no es de vida o muerte, pero es bello, afectuoso y tranquilizador.

Una conclusión ya sabida llegó a mí: sin las madres no habría padres.

Y hasta que la ciencia no lo cambie seguirá siendo así.

En primer lugar y escalando las ramas del árbol genealógico, sin tu madre hoy no estarías.

En segundo lugar, en este presente, sin mi novia, hoy su madre, yo no sería padre.

Por más que cualquier abierto de mente me lo quiera refutar hablándome de parejas LGTB, repito, sin ese útero, de momento, no seríamos padres. Por tanto, esa figura materna, por más vientre en alquiler que haya, existe desde el minuto uno que alimenta a ese feto por el cordón umbilical. Luego podemos discutir de la palabra madre y padre que a muchos les queda grande. Porque solo con estar no basta.

Este día tan emocionante e importante que viví ayer se lo debo en principio a tres personas, Mariel, Clara y obviamente Gael.

Gracias.

 

Por cierto, un fraternal y afectuoso saludo a mi padre a quien amo profundamente.

martes, 12 de enero de 2021

Así llegó

 

El día 23 trabajé por último día antes de mis vacaciones de invierno. Un final de temporada muy alto, donde nuevamente lo dimos todo, surfeando un montón de contratiempos, llenos de stress e inoperancia de la dirección, en realidad, como dicen por aquí: les pilló el toro (y van...), que en mi caso acabé, como siempre, pagándolo con la espalda.

Recordemos que estamos en ERTE, que no podemos, no solo no hacer horas extras, sino, no llegar al cien por cien de nuestro horario, sino, nos tendrían que sacar del amparo de ese subsidio, y la verdad es que hemos facturado el triple que las navidades anteriores. Las matemáticas fallan, o somos muy burros. Si las matemáticas fallan siempre es para los más pobres, y si, uno es burro porque acepta no la punta del dedo, sino el brazo hasta el codo.

El 24 tuvimos la estúpida idea de ir con Clara a Ikea, se veía venir que iban a volver a cerrar las grandes superficies, y aún no habíamos acabado con la habitación del pequeño visitante que estaba por arribar. Esta tienda queda exactamente a 5 km de casa caminando, es un recorrido que ya hicimos más veces, pero no con 37 semanas en el bombo. Además de cuatro tonterías contadas que Ikea te obliga a comprar por su belleza y precio (cosa engañosa donde siempre caemos ya que al final, la cuenta siempre se va de las manos), teníamos que comprar 3 estanterías de 110 cm cada una, y traerlas obviamente sin coche.

Por la noche tuvimos a la familia casi al completo de Clara para celebrar la noche vieja, nos dio tiempo a decorar la casa y a llenar de ilusión los estantes recién colgados.

Durante ese finde tuve bastante dolor lumbar (ciática), y uno de esos días, ya que Barna también hace masajes, cedí y me dejé tocar, ahora, viéndolo en retrospectiva, lo de los masajes bien, pero el final de la sesión, terminada con el crujido de la columna, quizás no debería haber dejado que ocurra. Por otro lado, Clara seguía resentida de aquella caminata y no estuvo muy bien esos días, así que los invitados no hacían más que pasarse cuando podían por casa.

El 28 se fueron, el 29 al medio día la cosa no iba bien y me fui para urgencias de la Clínica Sant Jordi, aún estaba cubierto por la mutua (Adeslas) y pensé que me iban a inspeccionar rápido, pero no fue así, en total estuve cerca de dos horas. Diagnostico: lumbociática. Inyección intramuscular y siete días empastillado con Tramadol y Enantium cada 8 horas intercaladas. Por la noche parecía que la cosa surgía efecto. Me fui a dormir.

Por la mañana teníamos "correas", lo que sería como una supervisión de las contracciones, pueden que te digan el peso del bebé, y una estipulación de la fecha de llegada al mundo. Aprovechamos que Clari seguía con fuertes dolores de espalda y que no se encontraba bien para decirle al padre que nos lleve en coche, así de paso, para el día "D", ya tener aprendido el camino y cronometrado el recorrido. La obstetra que nos llevó hasta aquí tenía vacaciones, así que nos atendió Stephan, de apellido ruso o similar. Inspeccionó y dictaminó que antes de reyes estaríamos por ahí.

Para no cocinar el 31 pedimos un catering argentino, un menú compuesto de sanguchitos de miga de 3 sabores, unos pancitos de atún y otros de roquefort, unos fosforitos (nunca los había probado, pero sería como unas jesuitas rellenas de jamón y queso), empanadas de carne y alfajores de maicena. Nunca los llegamos a probar en tiempo y forma. A las 6.30 de la mañana de ese día tuvimos que llamar a Alfonso para que nos venga a buscar para ir a urgencias, Clara había estado con contracciones desde la noche anterior, con intervalos cortos e ininterrumpidos.

Llegamos bien de tiempo, en urgencias del Hospital Quirón había poca gente y nos atendieron rápido, haciendo más llevadero el dolor de Clara. Luego de recepción, una suerte de "filtro" en otro consultorio que no sirve para nada, para luego salir del edificio, entrar por otra puerta e ir a la planta -2 donde se encuentra urgencias obstétricas. Allí le volvieron a colocar las "correas" para monitorizar todo mientras hacían las preguntas de rigor y posterior exploración.

Para ello nos presentaron a la comadrona, de llamaba Marifé. La tipa inspeccionó y determinó que solo estaba dilatada de 2 centímetros, no llegaba a 3. Que había hecho un buen trabajo de pre-parto, se le había borrado el cuello del útero pero que quedaban muchas horas o incluso días. A menos que, y allí ella no podía aconsejar nada para no entrometerse en el plan de parto de la madre (plan de parto que no teníamos muy bien pensado), se indujera al parto y accediera a epidural, ella sabría qué hacer si fuera su cuerpo, pero no iba a obligarnos a hacer nada que no quisiéramos y Clara quería el parto lo más natural posible, yo seguía firme a sus deseos. Aquí habría que hacer un inciso sobre la información recibida en el curso de pre-parto, pero sería meternos en una discusión mayor, vamos a dejarlo en que, mucha información y "mal entendida" puede llevar a tomar malas decisiones.

Nos volvimos a casa tras 4 horas, era prioritario romper aguas en casa y estarnos el máximo tiempo posible antes de acudir a la clínica (según el curso). Fue terminar de subir el último escalón y Clara casi echarse a llorar del dolor. Ella empezó con respiraciones y ejercicios, yo vi el peligro inminente y me fui al supermercado a comprar alguna cosa que nos faltara, pero sobre todo, arena para los gatos que no sé qué pasa los días de fiesta pero llevaba días sin encontrar. Al volver Clara seguía igual o peor, esta vez se retorcía dentro de la cama mientras yo iba dejando las cosas hechas por si esta vez nos íbamos "en serio".

Las siguientes horas quedan en nuestra intimidad y espero que pronto salgan de nuestros recuerdos porque no la pasamos bien.

A eso de las 4 de la tarde tuvimos que volver a molestar a Alfonso que acudió tan pronto como pudo. En esta ocasión ya llevábamos la maleta con las cosas preparas para quedarnos si hiciera falta. Justo un semáforo antes de llegar, el padre la lía con el coche, menos mal que todo quedó en un susto, y ahora en una anécdota, pero es entendible, la situación no es para menos. Lo volvimos a abandonar, ella caminaba peor que a la mañana. Al llegar a urgencias, el panorama era bien distinto, costaba ver las sillas vacías, había dos personas delante nuestro, la que ya estaba siendo atendida parecía no tener nada a comparación de los nervios que se viven con nuestra situación, la otra persona no vio que había que sacar número en una maquinita la adelantamos por la curva como dirían los que saben de F1. Cuando la cosa es así, ya lo aprendí, no hay que ir ni con titubeos ni con la voz baja, hay que gritar: SE ESTA PONIENDO DE PARTO! y verán como al igual que a nosotros nos pasó, la chica aceleró los trámites de ingreso. El siguiente para pasar al inútil consultorio de "triatge" fue nuestro número y como ya sabíamos lo que teníamos que decir gracias a la práctica mañanera, nos lo pasamos rápido, extendí el asa de la maleta y nos metimos prisa para llegar al piso -2.

Las contracciones eran claramente más notorias, nos volvimos a encontrar con Marifé que nos preguntó que deseábamos hacer, lo que casi al unísono respondimos: quedarnos.

Mientras la desvestían, le ponían las correas del monitor, le intentaban encontrar las venas para abrirle una vía, mientras yo iba recogiendo las ropas por los costados y miraba los papeles que teníamos que dar o recibir. No tuvieron mejor idea que practicarle un PCR en medio de todo ese show. Dio negativo por tanto pudimos pasar a la siguiente etapa. Allí Clara decidió seguir dilatando en una habitación preparada para eso. Pero seguía en 3 centímetros. Por otro lado, a mí, que no me hicieron un PCR, me hicieron quedarme solo en ropa interior, para darme un equipo descartable de los pies a la cabeza, cubre zapatos, pantalón, bata, gorro y mascarilla. Una llave para una taquilla diminuta donde a duras penas podía meter mi ropa y la de Clara, pero no la maleta que traíamos, así que tuve que subir a la planta baja, ir a recepción, para que me mandaran a seguridad para dejar el bartulo ahí para con los nervios acrecentados volver a la taquilla dejar mis cosas y salir con nada.

A todo esto eran como las 5 de la tarde y no comíamos desde la cena del día anterior. Cuando al fin pude entrar a la habitación de "dilatación" concordamos que ella debía alimentarse de alguna forma así que estrenaron la vía con un rico suero. A todo esto el papel del hombre se podría confundir con el papel de un florero, poco podemos hacer, y ver sufrir a tu novia es algo muy desagradable.

Un rato más tarde, muerta de dolor, Clara accedió a ponerse la epidural, para lo que tuvieron que llamar a un anestesista, y sacarme a mí de la habitación.

Al volver ya eran cerca de las 6, Marifé se estaba por ir y tenía que vernos por última vez para dejarle todo claro a lo que sería su relevo. No nos olvidemos que era 31 de diciembre a las 6 de la tarde luego de 12 horas de turno y ganas de salir del hospital y brindar con sus seres queridos. En ese último chequeo se dio cuenta de que la relajación del perineo gracias a la anestesia había llevado a Clara a dilatar cerca de 7 centímetros.  A lo que la mina finalmente propuso: mirá la cosa está así, si rompo aguas ahora estamos pariendo, quieres que lo haga?

Clara muy cansada accedió, yo también lo agradecí, me parecía inhumano ya, pasar por tanto dolor para sentir la cosa lo más natural posible, por eso repito que el curso de pre-parto nos generó una falsa idea de muchas cosas, al final la epidural no fue tan grave como la pintaban, Clara tuvo dominio de sus piernas y cintura casi todo el tiempo, y romper aguas no es como mostraban en imágenes desastrosas con un gancho, Marifé fue muy sutil y rompió la bolsa con sus dedos a la vez que le practicaba masajes perineales. Había otra complicación, el niño venía boca arriba, cosa que no puede ser, así que manos a la obra las dos se pusieron a girarlo, una con la habilidad de sus manos y toda la experiencia a sus espaldas, y la otra con todas las fuerzas y ganas de acabar con todo ese sufrimiento y dar a luz a Gael. Yo, al lado del palo del suero, haciendo menos que él.

Llegando a las 7 la cosa ya iba por buen camino, la cabeza había girado un 75 por ciento, era hora de llamar al obstetra y prepararnos para ir a la sala de partos.

Me volvieron a retirar de la habitación, entraron dos personas y subieron a Clara nuevamente a una camilla enorme. El tema era serio. La idea se estaba por materializar.

Entró crujiendo sus cervicales, haciendo ejercicios de precalentamiento, era nuevamente Stephan, el tipo muy templado vaticinó que en media hora lo teníamos mientras la comadrona y otra asistente iban preparando todo. Clara ya llevaba unos minutos en el paritorio abierta a su fortuna. Yo al costado.

Empezaron los primeros ejercicios de contracciones y pujas. Ahí me di cuenta de un par de cosas, una, que parir es un poco como surfear, tienes que controlar las olas (contracciones) y saber que tienes tres oportunidades de subirte (pujar) antes de que se disipe. La otra es que Clara estaba agotada. Y la última, que yo iba a tener que prestar mi granito de arena, pujar no es ni tan fácil ni tan cómodo como se ve en las películas. Los codos no deben apoyarse en la cama y el aire no debe expulsarse por la boca, sino canalizarlo por abajo, y por más que suene mal, el ejercicio correcto es como el de cagar cuando uno está estreñido. Más claro echale agua. Así que controlé que el brazo que tenía a mi vera no haga contacto con las sábanas, intentando dejárselo en el aire, recordarle que no exhalara como lo haríamos normalmente, y de yapa, empujarle de la zona cervical hacía el obstetra en cada una de las 3 pujas de cada contracción, así estuvimos 46 minutos. Parecen poco? No lo son. Son eternos. Y las dos últimas series cuando ya asoma la cabeza piensas que algo puede salir mal en el ultimísimo momento y es muy frustrante y acongojador.

Gael vino a este mundo haciéndose notar con un sonoro lloro, cubierto como de una manteca blanca, su madre, ahora con el título debajo del brazo y el niño encima de su  vientre que de a poco iba volviendo a su tamaño natural. Ella extenuada, yo casi me muero de la emoción. Fue lo más impactante que vi en mi vida, y agradezco mi tozudez al no ver los videos de las clases, hubiera sido un spoiler sin precedentes.

Se lo sacaron de arriba de la panza, ella no salía de su asombro y se podría decir que casi no se animaba a tocarlo, para mí era un desconocido, podes haber visto muchas ecografías, pero la realidad es que hasta que no lo tenes delante, no lo reconoces, no entendía nada, llevaba tiempo imaginándomelo grande, moreno, orejón, y sale pequeñito, precioso (qué va a decir un padre?) y rubio. Se lo llevaron a pesar, ahí le saqué la primer foto, la primera que distribuimos haciendo llegar la noticia a este y al otro lado del océano. Volvieron a dejárselo a Clara que ya se animó a abrazarlo mientras no podía reprimir su emoción. Yo aproveché ese intervalo que el genio de Stephan se estaba lavando, la asistente recogiendo y Marifé haciendo los primeros papeles del suceso para poder llorar, para poder descomprimir toda la presión del día, de los nueve meses, de las cosas que me pasaron lejos de mis seres queridos,  de las cosas que inexplicablemente me alejaron de personas, pero me acercaron a otras, del año raro que aun no se iba, de no parar de agradecer que todo salió bien, y sobre todo, que tengo una compañera que tiene una fuerza increíble, que muy lejos está el más macho de los hombres de pasar por algo como esto, y ellas son el sexo débil, JA.