Pues si, lo supe desde el mismo momento de las camisetas, que luego pasaron a ser las sudaderas, y luego los parches, para terminar pasando lista en las salidas, cosa de a la siguiente avisarte que solo habías rodado una vez ese mes.
Me refiero a aquel grupo que antes se subía a sus Harleys con el único fin de rodar y conocer Catalunya, a lo que me sume para aprender a llevar la moto de una mejor manera, sentirme más seguro en la carretera, solo concentrandome por la conducción, y claro, conocer todo aquello a lo que antes estaba acotado.
No creo haber salido ni diez veces, pero ya lo olía.
En principio eramos un grupo de Harleys, que abrieron el abanico por gracia con un tipo que tenía un Dragstar. Primer punto de inflexión en una norma.
Luego fue la entrada de Caye, un Francés muy trepador, muy "seguidor" del presi. Que al poco tiempo ya tenía rango, si, rango! Se comieron el papel de Sons Of Anarchy!
Pues si, y además enterito.
Como decía, a poco de empezar este personaje fue escalando posiciones, acabando por ser una mano derecha del lider.
Una salida de este año, la última por mi parte (nuestra, Clara también estaba), fue a unas minas, cerca del Ebro. Ese día todo olía a chamusquina. Nos hicieron pagar por adelantado el menú del almuerzo + la entrada a la mina.
En mi caso, me sentí indignado porque me pusieron un guardián, el franchute hacía de perrito, y me iba achuchando para que yo corriera más. Y eso que ibamos a 140 km/h por la N340. Una auténtica locura.
Cuando llegamos a sitio... un cartel advertía el precio de la entrada. 6 euros. ok.
Visitamos ese bello lugar, y luego al banquete. Un pica pica de primero, preparado en un bar de pueblo, y un segundo que comprendía varios cortes de carne a la brasa y una verduritas. Vino, agua, pan y postre. cuanto? Pues me costó unos 24 euros! ya que por toda la salida me habían pedido 30. Si 30 por cabeza. Ni que me incluyeran chofer o gasolina.
Algo iba mal. A la vuelta más agobios con la velocidad, la comida la tenía en la garganta, imaginaba todo el tiempo mi casco llenandosé, todos sus huecos, de mi vómito y yo sin poder parar.
Basta dije.
Me retrasé, me fuí hasta el final. Le dije a Abel, que iba en último lugar, que siguieran sin mi, y volví por la autopista, previa potada en el peaje.
jueves, 19 de noviembre de 2015
miércoles, 1 de julio de 2015
Nunca a nadie le importó tan poco
Ayer me hizo gracia leer una frase que decía más o menos "la vida está escrita con letra de médico", esto me hizo reír por dentro y a su vez reflexionar sobre esa verdad para unos cuantos (como yo).
La vida es simple, nosotros la complicamos, yo soy experta en hacer más difícil todo ¿por qué? No lo sé (aún).
Pedimos, pedimos y a veces recibimos, esperamos cosas de la gente que nos rodea, muchas veces la espera merece la pena, otras en cambio aunque sean pocas las veces que no recibimos son estas las que nos marcan y nos hacen volvernos pesimistas sobre la vida. Podríamos decir que cada cual cuida su culo sin importar o haciendo ver que le importa la persona que tiene al lado y me cuesta mucho aceptar esta realidad.
¿Alguna vez has luchado por algo que te hace daño? ¿Por qué por amor estamos dispuestos a soportar lo que sea incluso a veces sin límites? ¿A caso recibimos lo necesario para esa lucha? Yo no lo sé, tampoco sé si la persona que quiero me daría la respuesta idónea a estas preguntas.
Yo siempre tengo muchas preguntas sin respuestas e incluso a veces respuestas para preguntas no planteadas, la cuestión es no tener lo necesario para el momento así caer en la oscuridad y pensar en lo desgraciado que se es.
Siempre hay momentos pésimos en nuestra vida y es normal, de estos momentos aprendemos, yo ahora mismo estoy pasando por uno de ellos. No creo que a nadie le importe, ni siquiera creo que quieran entender lo que me pasa, tampoco noto que quieran entablar una conversión larga conmigo, simplemente se preocupan por dar respuestas cortas a problemas complejos. Si supuestamente alguien nos quiere, ¿cómo puede ser que lo demuestre tan poco? Llega un momento que no entiendo nada del amor, ni del humano, ni de nada que sucede a mi alrededor ¿por qué si pides ayuda no te dan lo que necesitas? Igual solo se necesita un tiempo para hablar, una palabra de apoyo, una subida de autoestima, que te recuerden sobretodo quien eres... En vez de eso, lo que se reciben son onomatopeyas, palabras sin sentido (porque no se presta atención) e incluso a veces alguna que otra bronca. Hay veces que he recibido un sermón de alguien querido hablándome de la actitud derrotista que tengo, siempre he sido así, siempre he pedido ayuda de mis seres queridos, nunca he recibido lo que he necesitado. Lo peor de todo es que en el fondo sé que no puedo esperar nada de nadie porque te puedes llevar desilusiones, pero entonces pienso ¿para qué nos esforzamos en tener relaciones? Yo siempre estoy dispuesta a dar y estoy dispuesta a hacer lo que sea por la persona que quiero, ¿es tan difícil pensar un poco más en los demás? Sigo sin entender nada ¿es demasiado tarde para cambiar? En este caso, normalmente se dice "nunca es tarde si la dicha es buena", pues bien, es tarde según lo cansada que esté la gente anímicamente (por lo visto). Nunca entenderé, como no se hace nada por la persona que quieres, se ponen excusas, excusas, excusas... Sin llegar a nada, si quieres a alguien y no quieres perder a esta persona, se hace lo posible por no perderla ¿no? A caso ¿estamos rodeados de cobardes?
Día a día las dudas crecen y se amontonan porque nunca han recibido respuesta ni conozco a nadie que tenga tanta paciencia como para mimarme como necesito ni para decirme o hacerme comprender lo que planteo.
A pesar de todo, siempre pienso "Ojalá todo esto merezca la pena" y parece que sigo ahí, luchando por entenderme, esperando por que me entiendan, esperando el cariño que siempre reclamo y nunca recibo, esperando que por fin me sienta satisfecha... Siempre esperando por algo que parece que no llega.
viernes, 13 de marzo de 2015
Sabadera, con gente
Bueno al final se dió, no era tan dificil que sucediera, pero uno nunca sabe, a lo mejor había perdido la ilusión por retomar la idea de salir con un grupo de desconocidos, locos por las Harleys, con caras de mono y ropas de piel negra.
La consigna era la misma, 8.30hs. en la salida 15 de la Ronda de Dalt. El destino: una salida "corta" a Roda de Bará. Si, justo donde voy cada año con mis amigos de camping. Que suerte (Frank, de la película homonima, diría: cara de mala ostia, leve sonrisa sarcástica).
Lo único atractivo de la travesia era que iriamos por las temidas curvas del Garraf (Si, vuelvo a utilizar el sarcasmo), para luego enlazar otro tramo de curvas a la altura del Estany de Foix, donde, de reojo, apreciaría que había un castillito.
Arboç, la "340" y fin del trayecto. Un bar, unos bocatas imprecionantes y unos personajes por conocer. Alli me enteré que en el grupo no se hablaría de política para evitar malos rollos.
Había un tano (Luca), un presidente (Sergio), Abel, Eloy, otro nuevo como yo. Y un par de tipos mayores que se habían unido escapando de asociaciones de motos con muchos jerarcas y reglas. Aquí no sería así. Había más gente, creo que Javi, Jordi, Ramón, Soto, etc.
Una foto en el arco (monumento del pueblo) y como era temprano, propusieron ir a parar a "la Cantera", mítico sitio de moteros de Tarragona (El Vendrel), a mi me llegaban recuerdos de la Filial de Rosario Central, cuando haciamos aquellos asados tan grosos, cuando eramos tantos, cuando nos necesitabamos.
Unas birras ellos, una coca yo, y un mirón, grandote, que se acababa de bajar de una terrible moto. En cueros, con solo un chaleco de piel sobre la suya. Al parecer, le gustaba la del "presi".
En esa mesa me doy cuenta de que Dani, uno de los que venía con nosotros, era argentino. Le pregunto por los mates, me dice que tomar solo es un garrón. Le pregunto por sus gustos, me dice que dulces (Puto, pienso).
Se acaba la chachara, vamos a por las motos y, el grandote que nos "carpeteaba" las motos se me acerca y me dice: tioooooo esa era mia!!!!
Jajaja! El mundo es un pañuelo. Hablamos dos minutos y nos saludamos contentos.
Vuelta por el mismo camino, un hermoso sol. Una espina sacada y ganas de más.
La consigna era la misma, 8.30hs. en la salida 15 de la Ronda de Dalt. El destino: una salida "corta" a Roda de Bará. Si, justo donde voy cada año con mis amigos de camping. Que suerte (Frank, de la película homonima, diría: cara de mala ostia, leve sonrisa sarcástica).
Lo único atractivo de la travesia era que iriamos por las temidas curvas del Garraf (Si, vuelvo a utilizar el sarcasmo), para luego enlazar otro tramo de curvas a la altura del Estany de Foix, donde, de reojo, apreciaría que había un castillito.
Arboç, la "340" y fin del trayecto. Un bar, unos bocatas imprecionantes y unos personajes por conocer. Alli me enteré que en el grupo no se hablaría de política para evitar malos rollos.
Había un tano (Luca), un presidente (Sergio), Abel, Eloy, otro nuevo como yo. Y un par de tipos mayores que se habían unido escapando de asociaciones de motos con muchos jerarcas y reglas. Aquí no sería así. Había más gente, creo que Javi, Jordi, Ramón, Soto, etc.
Una foto en el arco (monumento del pueblo) y como era temprano, propusieron ir a parar a "la Cantera", mítico sitio de moteros de Tarragona (El Vendrel), a mi me llegaban recuerdos de la Filial de Rosario Central, cuando haciamos aquellos asados tan grosos, cuando eramos tantos, cuando nos necesitabamos.
Unas birras ellos, una coca yo, y un mirón, grandote, que se acababa de bajar de una terrible moto. En cueros, con solo un chaleco de piel sobre la suya. Al parecer, le gustaba la del "presi".
En esa mesa me doy cuenta de que Dani, uno de los que venía con nosotros, era argentino. Le pregunto por los mates, me dice que tomar solo es un garrón. Le pregunto por sus gustos, me dice que dulces (Puto, pienso).
Se acaba la chachara, vamos a por las motos y, el grandote que nos "carpeteaba" las motos se me acerca y me dice: tioooooo esa era mia!!!!
Jajaja! El mundo es un pañuelo. Hablamos dos minutos y nos saludamos contentos.
Vuelta por el mismo camino, un hermoso sol. Una espina sacada y ganas de más.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Algo de dentro.
Una tarde te fuiste para no volver.
Aquel medio día hablamos, hicimos algún chiste, como de costumbre, tu risa siempre eterna.
Seguro que algo dijimos sobre un esférico tocando el cesped, juraría que me preguntaste sobre cuando arrancaba la dichosa liga argentina.
No sé bien como hilar el relato. Pocas veces me sucedió algo así. Creo que es la primera vez y espero sea la última. Aunque tengo bien claro que serán muchas penas o despedidas más las que vayan llenando mi corazón.
Hace como un año y medio que decidí dejar el almacén para buscarme una nueva vocación dentro de la empresa, por eso nuestro contacto no fue de 9 horas como era antes. Me alejé del almacén para acercarme a un futuro más prometedor. Me alejé de aquella silla, pero nunca de las personas. Por eso es que nunca dejamos de buscarnos para hablar.
Si pudiera recordar de corrido todos nuestros momentos juntos, sería un super hombre. A veces hacen falta disparadores para poder dar con toda la imagen.
De los flashes que más me vienen, como arcadas en noches de excesos, son por ejemplo, y las diré todas mezcladas:
Cuando me acompañaste a sacarme el carnet de la moto, aquella mañana, fría, aquel café muy amargo, y aquellos nervios que intentabas sacarme comentando que tu hijo tambien se estaba sacando el carnet, y que si todo iba bien lo ibas a premiar con un cochecito, aunque fuera de segunda mano. Yo te miraba absorto. Intentaba buscar a mi papá.
Dí bien aquel examen y tu hijo tambien. Y la promesa cumpliste, un esfuerzo más recompensado con otro esfuerzo.
Recuerdo aquella mudanza, de prisa y corriendo, ya sabiamos que tu corazón había avisado, pero te ofreciste igual, yo te necesitaba, me acababa de separar y estaba en horas bajas, pero con muchas ganas de una nueva aventura. Mis colegas no me fallaron, pero tus mañas funcionaron mejor que seis manos para sacar todos aquellos muebles. Los descargamos en el nuevo departamento, durante toda aquella semana estuvimos viendo pisos, como padre e hijo. Seguramente los de las inmobliliaria tambien nos vieran asi. Aquella noche no te quedaste a cenar. Tenías que llevar a Nieves al cine. Tampoco aceptaste mi dinero. Al final lo zanjamos con un asado en un restaurant del Diagonal Mar.
Cuantas despedidas, jubilaciones, y demas. Que buenos momentos, me acuerdo de tu jerga a diario. De tu chaqueterli, del cangrius y jarenauer y de muchas más. Recuerdo tus movimientos en la pista de baile, los podría imitar, una especie de Elvis Presley rumbero. Un artista.
Dije cangrius y me acordé de aquel chiste de las dos personas en el ascensor, que se corta la luz, que se escucha un gran pedo y que cuando la luz vuelve el dedo indice de un hombre indica al otro, que indignado le dice que no fue él. Pero el del dedo dice " PA TIIII" jajajaja que genio, cuanta gracia.
Al conocer a mi nueva cuñada la quise conquistar con un chiste de gitanas que me acababas de contar, de aquellos que hablaban de los hijos de las mismas. Me lo acordé entero. Pero no se rió. Mi gracia no es la tuya.
Dije antes arcadas, como te reías cada viernes que me veias entrar en aquellas condiciones. Mis salidas con Matías los jueves era un secreto a voces. Te reías cómplice. Te gustaban aquellas anécdotas, como te agradaban todas las cosas de vestuarios que hablabamos gracias a que Mati jugó en primera, y en el Sant Andreu, y en el Mataró, y en la Grama de tu corazón. Aun recuerdo tu cara de felicidad al enterarte de la noticia. Tambien me acuerdo que fuiste a verlo debutar.
A su vez, yo te he visto dirigir, y vaya si me sorprendí. Que caracter. Que regaños se llevaban aquellos niños, pobre John Maiquel. Pero despues te dabas la vuelta, me mirabas y te reias, pillo, pícaro.
Te conozco hace doce años. Te tuve como compañero, tambien fui tu encargado. Madre mía las broncas que me echabas aquellos veranos. Siendo que tenía que ser al reves, pero siempre te escuché, siempre hablamos, y siempre llegamos a entendernos. Al fin y al cabo, tu me estabas enseñando, yo solo tenía la teoria.
Ahora cuando me acuerdo de mis colores, y me acuerdo que te llamé desde la cancha de Cetral, solo a vos, solo para que sintieras lo que veiamos por youtube, en vivo y en directo, se me caen las lágrimas a chorros, porque me vuelve la increible realidad de que ya no estas mas aca. De que ya no podemos hablar más. De que te fuiste sin saludar.
Fuiste un luchador, un gran tipo, seguramente gran padre, y no me cave duda de que gran marido. Hiciste lo posible por la felicidad de los tuyos, vacaciones, viajes, cosas materiales. Quizas un tanto mezquino contigo mismo, pero eso me lo enseñará la vida cuando sea padre y deje de lado mi vida para darsela a los mios.
Se que me escuchabas, se que había algo en mi que te resultaba atractivo. No se si mi fuerza, mi juventud, mi caracter o simplemente que me veias como un sobrino o un dirigido. Pero se que era uno de los tuyos y tu de los mios. Te quedaste sin ir al "gigante", sin ver los hijos de tus hijos, los mios. Pero te fuiste joven, como un rockero y así te vamos a recordar.
Tu pérdida me dejó muchos días dolido. Y muchos más que me quedan por sufrirte.
Tambien me quedarán muchos más por reirme con vos.
Te dejo este hasta luego, sabiendo que me saco un trocito de espina que hace un par de semanas no deja de pincharme. y como duele.
En otro momento te sigo contando rayos de tu luz que me vengan.
Aquel medio día hablamos, hicimos algún chiste, como de costumbre, tu risa siempre eterna.
Seguro que algo dijimos sobre un esférico tocando el cesped, juraría que me preguntaste sobre cuando arrancaba la dichosa liga argentina.
No sé bien como hilar el relato. Pocas veces me sucedió algo así. Creo que es la primera vez y espero sea la última. Aunque tengo bien claro que serán muchas penas o despedidas más las que vayan llenando mi corazón.
Hace como un año y medio que decidí dejar el almacén para buscarme una nueva vocación dentro de la empresa, por eso nuestro contacto no fue de 9 horas como era antes. Me alejé del almacén para acercarme a un futuro más prometedor. Me alejé de aquella silla, pero nunca de las personas. Por eso es que nunca dejamos de buscarnos para hablar.
Si pudiera recordar de corrido todos nuestros momentos juntos, sería un super hombre. A veces hacen falta disparadores para poder dar con toda la imagen.
De los flashes que más me vienen, como arcadas en noches de excesos, son por ejemplo, y las diré todas mezcladas:
Dí bien aquel examen y tu hijo tambien. Y la promesa cumpliste, un esfuerzo más recompensado con otro esfuerzo.
Recuerdo aquella mudanza, de prisa y corriendo, ya sabiamos que tu corazón había avisado, pero te ofreciste igual, yo te necesitaba, me acababa de separar y estaba en horas bajas, pero con muchas ganas de una nueva aventura. Mis colegas no me fallaron, pero tus mañas funcionaron mejor que seis manos para sacar todos aquellos muebles. Los descargamos en el nuevo departamento, durante toda aquella semana estuvimos viendo pisos, como padre e hijo. Seguramente los de las inmobliliaria tambien nos vieran asi. Aquella noche no te quedaste a cenar. Tenías que llevar a Nieves al cine. Tampoco aceptaste mi dinero. Al final lo zanjamos con un asado en un restaurant del Diagonal Mar.
Cuantas despedidas, jubilaciones, y demas. Que buenos momentos, me acuerdo de tu jerga a diario. De tu chaqueterli, del cangrius y jarenauer y de muchas más. Recuerdo tus movimientos en la pista de baile, los podría imitar, una especie de Elvis Presley rumbero. Un artista.
Dije cangrius y me acordé de aquel chiste de las dos personas en el ascensor, que se corta la luz, que se escucha un gran pedo y que cuando la luz vuelve el dedo indice de un hombre indica al otro, que indignado le dice que no fue él. Pero el del dedo dice " PA TIIII" jajajaja que genio, cuanta gracia.
Al conocer a mi nueva cuñada la quise conquistar con un chiste de gitanas que me acababas de contar, de aquellos que hablaban de los hijos de las mismas. Me lo acordé entero. Pero no se rió. Mi gracia no es la tuya.
Dije antes arcadas, como te reías cada viernes que me veias entrar en aquellas condiciones. Mis salidas con Matías los jueves era un secreto a voces. Te reías cómplice. Te gustaban aquellas anécdotas, como te agradaban todas las cosas de vestuarios que hablabamos gracias a que Mati jugó en primera, y en el Sant Andreu, y en el Mataró, y en la Grama de tu corazón. Aun recuerdo tu cara de felicidad al enterarte de la noticia. Tambien me acuerdo que fuiste a verlo debutar.
A su vez, yo te he visto dirigir, y vaya si me sorprendí. Que caracter. Que regaños se llevaban aquellos niños, pobre John Maiquel. Pero despues te dabas la vuelta, me mirabas y te reias, pillo, pícaro.
Te conozco hace doce años. Te tuve como compañero, tambien fui tu encargado. Madre mía las broncas que me echabas aquellos veranos. Siendo que tenía que ser al reves, pero siempre te escuché, siempre hablamos, y siempre llegamos a entendernos. Al fin y al cabo, tu me estabas enseñando, yo solo tenía la teoria.
Ahora cuando me acuerdo de mis colores, y me acuerdo que te llamé desde la cancha de Cetral, solo a vos, solo para que sintieras lo que veiamos por youtube, en vivo y en directo, se me caen las lágrimas a chorros, porque me vuelve la increible realidad de que ya no estas mas aca. De que ya no podemos hablar más. De que te fuiste sin saludar.
Fuiste un luchador, un gran tipo, seguramente gran padre, y no me cave duda de que gran marido. Hiciste lo posible por la felicidad de los tuyos, vacaciones, viajes, cosas materiales. Quizas un tanto mezquino contigo mismo, pero eso me lo enseñará la vida cuando sea padre y deje de lado mi vida para darsela a los mios.
Se que me escuchabas, se que había algo en mi que te resultaba atractivo. No se si mi fuerza, mi juventud, mi caracter o simplemente que me veias como un sobrino o un dirigido. Pero se que era uno de los tuyos y tu de los mios. Te quedaste sin ir al "gigante", sin ver los hijos de tus hijos, los mios. Pero te fuiste joven, como un rockero y así te vamos a recordar.
Tu pérdida me dejó muchos días dolido. Y muchos más que me quedan por sufrirte.
Tambien me quedarán muchos más por reirme con vos.
Te dejo este hasta luego, sabiendo que me saco un trocito de espina que hace un par de semanas no deja de pincharme. y como duele.
En otro momento te sigo contando rayos de tu luz que me vengan.
jueves, 23 de octubre de 2014
Una de tantas historias...
Te voy a contar, allá por
el 2002 se jugó un mundial, mal que nos pese a los argentinos, fue asi. Se hizo
en Corea. Teníamos una gran selección, estaba Batistuta, y teníamos un
entrenador que ahora se da el gusto de elegir equipos que dirigir en el mundo
entero, hablo del pecho frío de Marcelo “el loco” Bielsa.
Por aquel entonces
Argentina vivía convulsionada, lo único que parecía que iba a traer paz ese
pueblo era la preciosa pelota, por eso, una marca famosa de aquel país,
contrató a Diego Armando Maradona para hacer el clásico spot del mundial, donde
el astro iría despertando a sus compatriotas para seguir los partidos de la
albiceleste. Yo no sufrí tales madrugones. Recordemos que el torneo se jugaba
en Asia, con una diferencia horaria notable.
Con el caer de las dos
torres gemelas, se cayeron las ventas de vuelos, la empresa en la que trabaja
pensaba que iba a sortear el problema, pero a priori no lo logró. Eso fue en septiembre,
en diciembre, un presidente, en que confiamos el cambio, huyó en helicóptero,
quedando esta escena para la historia. Le siguieron 4 mandatarios más en menos
de un mes. El motivo de la cobarde huida, la explosión social, los 2 muertos en
las manifestaciones. La gente hacía colas en los consulados soñando lograr el
ansiado pasaporte europeo para rajar lo más lejos posible. Yo había nacido en
Barcelona. Yo lo tenía.
El 3 de enero del 2002
entro como cada día al trabajo, a varios nos dicen que pasemos por Recursos
Humanos, bla bla bla y chau. No pudieron aguantar la bajada de ventas.
Mi cerebro actúa como una
brújula y marca inequívocamente con el mi punto de partida, Barcelona.
En resumidas cuentas, en
mayo de aquel año andaba por este continente, en junio el mundial, lo más
temprano que me desperté fue a las 7.30 para llegar al bar y pedir el café con
leche y el croissant, mientras miraba absorto como la gente pedía vino y
bocatas. Esto fue en Alcocebre, provincia de Castellón.
Una vez mi vida se volvió
a acomodar me instalé en Barcelona, iba loco por ver central, para el apertura
de aquel año sabíamos que teníamos que sacar bastantes puntos, ya que el torneo
anterior nos había ido fulero. No tenía ni la más mínima idea de cómo hacer que
llegara un relato a mis oídos al mismo tiempo que transcurría el partido.
Una noche, cansado de
enterarme con retraso del resultado, algo horrible, ya que internet por aquella
época no iba a la velocidad que ahora, y abrir el Olé era casi como patear un
penal. Solo después de sumar algún punto se respiraba. Por tanto, me vestí con
mi conjunto de jogging del canaya y salí, tocando la media noche, hacia las
Ramblas. O lo escuchaba por internet o llamaba a mi viejo, o algo hacía.
Llegando al único ciber
que sabía que abría 24hs me cruzan dos tipos, uno morocho alto y flaco, el otro
colorado y flaco, uno me grita “Que haces canayaaaa!”, al rato sabría que se
llamaba Maxi y que, como el mundo es un pañuelo, vivió toda la vida en frente de
la casa de mi abuela, en Arroyito. Me comenta que ellos van al mismo locutorio
que yo pensaba, así que me uní.
Cuando llegamos allí
había cerca de una veintena de la misma religión. Todos escuchándolo con
auriculares, tenían copadas como 5 máquinas, y el quilombo que hacíamos solo
nosotros lo sabemos, dejábamos el local patas arriba, era emocionante ver tal algarabía,
más que por el equipo, por habernos encontrado.
Un tiempo más tarde
Central seguía con una mala racha, y por las ramblas aparecieron como 4 fanas
más que nos tiraron la posta, el Kennedy (Pub irlandés) de la Villa Olímpica
(zona de ocio que parece no dormir), cierra a las 5, el camarero es argentino,
y nos pone el partido, por una cosa que se llama Canal + (“plus”, no: “más”).
En vivo y riguroso directo? Si!. Habíamos tocado el cielo, lo malo era la
vuelta a casa, y más si perdíamos.
Luego vinieron los años
de truchar el satélite para poder verlo, ya para entonces la filial tenía
varios locales hablados.
Después llego la locura y
a la vez la perdición. De la misma manera que el Walkman mató al tocadiscos.
Ahora uno podía conectar
con portales en internet que pasaban el partido, a veces se trababan o se
retrasaban, pero estabas en casa, sin consumir, y lo mejor, si perdías la cama
estaba cerca.
El grupo canaya se fue a
la mierda, central también.
Hace un par largos de
años seguimos con este método, con dos o tres portales de confianza, con una
velocidad impecable, y recientemente, en alta definición. Ya no podíamos pedir
más.
Pero un día el hombre
llego a la luna. Y otro inventó el televisor de LED, con WIFI integrado y
buscador de internet. Chau. Nos fuimos al carajo.
El otro día estrenamos
este avance, en tu casa, contra ñuls y les rompimos el orto, en el gigante, más
no podemos pedir. Lo próximo será un holograma de la hinchada y vos subido a un
para avalanchas o bien, lo que todos queremos, un tele transporte para ese
momento único, mágico, que tanto nos hace falta, la salida de los jugadores (y
el partido entero, por qué no? … Ya que pedimos!)
viernes, 17 de octubre de 2014
Sabaderas
El protagonista del texto
anterior, mi amigo de la infancia y de la vida, no se los dije pero es medio
despistado. No es que sea esa la palabra correcta, intentaré explicarlo con un
ejemplo: tú le hablas, pero pasan un tema en la radio que le gusta y, quizás,
su cabeza se pone a pensar en esas notas, por tanto, todo tu relato va a la
basura o has de hacer “copy/paste”. Con este tema, este último mes, nos reímos
mucho.
Hace un par de meses que
indago más con el tema de mi negro corcel mecánico, he ido buscando grupos por
internet, voy viendo recambios en distintas aplicaciones, visité talleres para
conocer el nivel de daño al bolsillo que recibiré de cara a la inspección de la
ITV, fuimos a un concierto en el garito de un club de moteros, etc. Y como ya
les había contado en otra ocasión, soy muy novato, muy pardillo, por tanto, me
interesaba (y en presente también) interactuar con gente que ya lleve Harley
para que me desvelen sus truquitos. Hay un grupo, parecen todos muy sanotes,
que sale cada sábado, desde que los empecé a seguir, por rutas catalanas.
Siempre que investigo
para donde van me encuentro que son bellos parajes. Mis ganas se encienden automáticamente.
No encontraba el hueco,
el momento o el día para incorporarme. O iban a rutas con muchas curvas o
llovía o simplemente yo tenía otros planes.
Con la excusa de la
partida de mi amigo, y mi notorio bajón. Decidí salir a rodar con ellos el sábado
pasado.
Me lo tomé como un
profesional. Me acosté (relativamente) temprano el viernes, me levante 7.30hs.,
me hice un café con leche, un par de tostadas con dulce de leche. De la nevera
saqué un botellín de agua.
Recuento: Casco, ok.
Chaqueta de protección, ok. Llaves (3 juegos), ok ok ok. Pantalón cómodo, ok.
Camiseta para sudar, ok. Gafas sol / gafas normales, ok. Búsqueda del lugar de
encuentro, ok, salida 15 Ronda de Dalt. Horario de la cita, 8.30hs. Hora
actual, 7.48hs. Vamos bien. Un besote a mi novia, un guiño a la gata, cierro la
puerta.
Pocos por la ronda, más
motos que coches. Llego perfecto, 8.05hs.
Vi un par de moteros,
pero de tipo CBR y les pregunté por la gasolinera más cercana, que estaba al
cruzar la ronda, por abajo. Lleno el deposito, ahora le toca el turno al
dependiente de la estación: donde queda la Caixa (cajero) más cercana? Ni
zorra.
Vuelvo al punto de
encuentro. 8.15hs.
Veo un vecino madrugador,
le indago con la misma pregunta, a 300 metros había una. 8.20hs.
No escucho una sola
Harley, pensaba escuchar muchas, es la tercera vuelta que doy al Corte Inglés y
me empiezo a preocupar.
8.30hs. le mando un
mensaje por Facebook al organizador, ni bola. Pienso, lógico, no esperan a
nadie, deben estar hablando o a punto de salir. Me entra la desesperación.
Pregunto en el grupo donde queda realmente el punto de encuentro que no los
veo. Cero respuestas.
Miro el móvil, nada, miro
el recorrido, ya derrotado, 8.40hs. y noto que solo hay un camino al comienzo
del viaje. Decido hacer tripa y corazón, si acelero un poco los alcanzo, si no
es por la carretera principal, por la siguiente que es un poco más pequeña. Un
grupo así se debe destacar sonora y visualmente.
Llego hasta Manresa y ni
rastro. Por lo menos disfruté del paisaje de Montserrat que es muy lindo. Veo
el móvil, me mandan la foto del bar donde suelen quedar, les digo que no los
vi, y les pregunto si ya andan por Solsona. Cric cric.
Sigo ruta, me respaldo
nuevamente en el GPS de mi celular y gas.
Llego a Solsona. Nada por
aquí nada por allá. Mensajes nulos. Miro otra vez el mapa, no cabe duda, los
engancho en el próximo tramo que es muy angosto.
Comienzan unas curvitas
interesantes, pero por suerte poca gente a la cola. Cuando ya voy por la mitad
de los 10 minutos que decía el artefacto que me faltaba para llegar a destino,
se enciende la puta lucecita odiosa del surtidor de gasolina. Paro. Pienso y
luego acelero. El destino es un lago o un embalse, por lo que se ve en el
plano, no hay indicio de gasolinera. Si voy y no los encuentro, nadie me da a
dejar un litro de nafta para volver. Nota mental: la próxima vez traer un litro
aparte. Vuelvo, no le veo mejor solución.
Giro prohibido en U y
para Solsona, again.
Repsol me atiende
cordialmente, por supuesto, desde que tengo el bicho, ellos saben que seré un
parroquiano más en sus establecimientos. Miro el móvil. No dicen nada. Pienso:
deben estar tragándose terribles torradas con butifarras y esas cositas
deliciosas. Me calzo los guantes y pongo la brújula otra vez hacia Sant Llorenç
de Morunys.
Ahora veo las curvas un
poquito más fácil, la práctica hace al maestro.
Diviso un parador, no hay
HD. Sigo, ante mí una presa impactante, con agua verdosa-azulada lamiendo su
piel de cemento. El día es esplendido, el sitio es para pasar una semana entera
de relax, pero en el siguiente restaurant tampoco están la re putísima madre
que los parió.
Traspaso todo el lago o
lo que fuera aquello, paso por dos o tres túneles, uno sin luz, gracias por el
susto Sr. Alcalde. Más lago, otro bar, cero hermanos, un punto de avistamiento.
Freno. Tomo agua. Me relajo. Me pongo en pie. Estiro la espalda que a esa
altura ya me va pidiendo clemencia. Saco 3 fotos, ni una más. Miro el
telefonito por última vez. Me dan ganas de comentar el paisaje con alguien. Me
pongo el casco y me monto. Voy a la aplicación que me trajo hasta acá y miro
las posibilidades de vuelta, o recorrido inverso o ir por Berga. Parece lindo
lo que se ve de frente. Voy por ahí.
Comienzo a subir, maldito
GPS porque no viene en 3D, las curvas comienzan a multiplicarse por veinte, la
altura crece, mi cabeza no se relaja, segunda, embriague, tercera, freno
trasero, suave con el delantero, segunda embriague, y así. A mi vera, gente
feliz, cogiendo bolets, disfrutando en familia, observando los pequeños ríos
adyacentes. De frente, los loquitos, los moteros veloces, los que disfrutan con
las curvas, con derrapar, los que celebran si su mono de piel termina gastado
en las rodillas, si las ruedas se gastan por los costados. Menos mal que vienen
de frente, de atrás sería un suplicio.
Paciencia, ya faltará
menos para un cartelito, una calle llana, recta. Aprendí que en la sombra de la
calzada se oculta el terrible hielo. Aprendí que no se puede mirar por la
ventanilla.
Una intersección, Manresa
C-55. Vamos! Otro, Terrassa C-58. Vamos la acade! Barcelona, Tarragona y
Valenciona! Vamos!
Un poco de caravana por
Gironela, no pasa nada, raso, plano, gente, Harleys. Ya falta menos. Entro por
donde siempre quiero entrar, por Meridiana. Gané. Aunque no los haya
encontrado, gané. Lo hice todo solo y bien.
Sudado, despeinado, entro
a casa, empiezo a contar la peripecia, la comida está servida, me ducho en un santiamén,
todo estaba muy delicioso. Ahora sofing y pelis. Lógico, después del postre,
manos al móvil. Quería ver las fotos del grupo.
Voy al evento creado. Y…
Miro bien, pero bien
bien, y la fecha de la quedada era el sábado 18/10/14, o sea, mañana. Me quise
cortar un huevo, y darle el otro a la gata para que siga evolucionando en su
carrera futbolística.
Que leche! Que sal! Que tonto!
Que Pachi!
Pachi es el nombre de mi
amigo que se fue, y me dejó su virus por acá, nunca me había distraído tanto,
nunca tuve un error tan grosero. Al fin me humanicé. Gracias.
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